Su padre fue el coronel Evaristo de Uriburu, gobernador de Salta, y su madre la patriota María Josefa
Natalia Álvarez de Arenales y Hoyos, hija del general Juan Antonio Álvarez de Arenales y de Serafina
González de Hoyos y Torres.1
Según el genealogista Narciso Binayán Carmona, era descendiente del conquistador, explorador y
colonizador español Domingo Martínez de Irala (1509-1556); sus antepasados tenían un remoto origen
mestizo guaraní, que compartía con muchos próceres de la época de la Independencia y con grandes
personajes paraguayos y argentinos.2 3
Inició sus estudios en la Universidad de Chuquisaca, doctorándose en jurisprudencia en la Universidad
de Buenos Aires en 1854.1
Tras desempeñar algunos cargos en el Estado de Buenos Aires regresó a su provincia natal, donde
formó parte de la Convención Constituyente; fue también diputado provincial. En 1855 fundó el diario El
Comercio.4
Desde 1856, por cuatro años, fue secretario de la embajada argentina en Bolivia. Regresó a su país en
1860; entre 1861 y 1862 fue ministro de gobierno del gobernador federal José María Todd. Fue diputado
nacional desde 1862 hasta 1868, y durante un año fue presidente de la Cámara de Diputados. Ejerció
como ministro de Justicia e Instrucción Pública durante un breve lapso en 1867, nombrado por el
vicepresidente en ejercicio de la presidencia, Marcos Paz. En 1871 fue nombrado Procurador del Tesoro
de la Nación. En 1872 fue nombrado juez federal en su provincia natal.1
En 1874 fue nuevamente nombrado embajador en Bolivia, y dos años más tarde representó a su país en
el Congreso Americano de Juristas en Perú. En 1882 participó en una mediación sobre las consecuencias
de la Guerra del Pacífico, actuando como árbitro entre Bolivia y Chile.4
En 1891 era embajador en Chile, y brindó asilo en la embajada al derrocado presidente José Manuel
Balmaceda, que pocos días más tarde se suicidó allí mismo.5
En 1892, tras una complicada negociación entre Julio Argentino Roca y Bartolomé Mitre, fue nombrado
candidato a la vicepresidencia, acompañando a Luis Sáenz Peña. Asumió el cargo en octubre de 1892.
La incapacidad de Sáenz Peña para resolver la complicada política de su tiempo —que incluyó la
revolución de 1893— lo llevó a la renuncia, por lo que Uriburu debió asumir la presidencia el 23 de enero
de 1895.6