Como presidente Pellegrini tuvo que enfrentarse a una profunda
crisis económica en medio de un caos reinante, producto de los
estallidos revolucionarios. Durante su gestión de veintiséis meses
sacó al país de una grave crisis, fundamentalmente económica, al
sanear las finanzas y fundar el Banco de la Nación Argentina. Tales
medidas dieron lugar a una economía muy próspera en los años
inmediatamente posteriores, y por tal motivo fue conocido como "el
piloto de tormentas".