Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 97
Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
96
que la UE no tenía una política común de gestión de la misma en su entorno
geoeconómico.
Era una ilusión irresponsable considerar que se podía construir un espacio
económico europeo rico e integrador sin tener en cuenta la situación económica y política del contexto regional extra europeo: la población de la orilla sur
del Mediterráneo va a superar los 356,9 millones de habitantes para mediados
de 2030 sin que se pueda prever una mejora en la capacidad integradora de los
mercados de trabajo en estos países. En África subsahariana, la población está
creciendo rápidamente y va a alcanzar los 1.369 millones de habitantes para
mediados de 2030, con un aumento estimado, según proyecciones de la ONU,
de 200 millones de personas por década. A eso hay que añadir que África
subsahariana no ha reducido su tasa de pobreza estos últimos 25 años. Según
un informe del Banco Mundial, «solo consiguió sacar a un 28% de la población
de la penuria, porcentaje que chirría frente al norte de África (81%), sudeste
asiático (84%) y América Latina y el Caribe (66%).» En consecuencia, la demanda migratoria será incontenible.
Por otra parte, si los países del Este no sufren el mismo auge demográfico, en
cambio sí que afrontan una importante demanda de empleo pues sus condiciones de vida y poder adquisitivo están cada vez más condicionados por el euro y
el mercado único europeo. De ahí la irreprensible necesidad de emigración
hacia la zona euro. Y si desde Afganistán, Iraq, Siria, la demanda migratoria es
de peticionarios de asilo, en el fondo también se trata de una emigración económica. Igual desde Eritrea, Somalia, Níger, Libia.
Hoy en día, es de hecho muy difícil diferenciar entre los solicitantes de asilo
y los inmigrantes económicos, puesto que todos padecen la misma condición
económica y social.
Frente a esta situación, los países europeos están divididos: unos necesitan
inmigrantes (Alemania), otros no. Y cada uno va a lo suyo. La única manera de
salir de este círculo vicioso, es replantear radicalmente la estrategia europea
en materia de inmigración. Por ello, es preciso tener claro una visión de largo
alcance.
En primer lugar, se debe admitir claramente, y explicárselo a la opinión pública, que los flujos migratorios seguirán: es verdad, por varias razones, que es
imposible abrir las fronteras para volver a la libre circulación e instalación que
prevaleció casi hasta 1980, pero la gestión policíaca imperante hoy en día no
basta. El aumento de la inmigración ilegal, las dificultades de integración vinculadas a la reagrupación familiar y la proliferación de las mafias de trata de
seres humano atestiguan la complejidad del fenómeno migratorio.
En cuanto a la crisis actual de los refugiados, se necesitará años para resolverse, si se resuelve, pues no se puede descartar el derrumbe definitivo de unos
Estados actuales y el surgimiento de un nuevo mapa geopolítico, tal y como lo
pretende hoy en día el supuesto Estado islámico. Es decir nuevas olas de refugiados.