Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 236
LA DOBLE DISCRIMINACIÓN
Esta situación hizo que surgiera un nuevo conflicto en la vida de R., que hasta
ahora no se había manifestado abiertamente o de forma tan clara: «pero si yo
soy catalana, y tengo los mismos derechos y obligaciones que el resto de mis
compañeros… y además, conozco poco o nada del islam…». Estos hechos son
comunicados al SAID por su tía, hermana de su madre, que colabora en SOS
Racismo.
Las circunstancias son suficientemente graves como para actuar ante el instituto y ante el departamento de enseñanza, pues están vulnerando derechos como
la libertad religiosa y la igualdad, cuando éstos tendrían que ser valores indiscutibles en nuestro sistema educativo. Y así hemos comunicado a la familia.
A pesar de la gravedad de los hechos, la madre de R. ha tenido miedo de que
una posible denuncia pueda repercutir en el desarrollo normal de su hija a lo
largo del curso dentro del centro en que estudia y que provoque repercusiones
negativas en la vida escolar de la menor, evitando, incluso, mencionar el nombre del instituto.
Desde nuestro servicio, por lo tanto, no iniciamos ninguna actuación, pero sí
tenemos presente los hechos y consideramos que tenemos la oportunidad de
solicitar a instancias políticas explicaciones sobre por qué se producen estas
situaciones y con base en qué argumentos, para más adelante, si fuera posible,
denunciarlas.
GIPUZKOA. Irura. Septiembre. Trato discriminatorio y agresión a un menor. El Sr. S.B. procedente del Sahara Occidental, en situación regular, acude la
Oficina de Información y Denuncia de SOS Racismo para denunciar unos hechos ocurridos en la localidad de Irura, el 26 de agosto de 2015. Ese día, unos
amigos de su hijo, B.S. de 10 años, tocan el timbre e invitan al menor a bajar
para jugar. Aproximadamente media hora más tarde, B.S. sube a casa llorando y
con los pantalones empapados de orina. El Sr. S.B. le pregunta qué había sucedido y el menor le contesta que la abuela de uno de sus amigos le había dado dos
bofetadas en la cara. De inmediato, el Sr. S.B. y su mujer bajan a la calle y se
dirigen al bar que regenta la agresora para pedirle explicaciones. La mujer se
niega a salir del bar y es su marido quien sale al encuentro del Sr. S.B. El marido
de la agresora niega que ella haya pegado a B.S. y de forma insultante se dirige
al Sr. S.B. diciendo: «¿por qué no volvéis a vuestro país? ¡no hacéis nada en
todo el día!». Además, compara la ropa que lleva la mujer del Sr. S.B. con «trapos». La discusión va subiendo de tono y el Sr. S.B. decide llamar al 112 para
solicitar el número de la policía. El servicio del 112 aconseja al Sr. S.B. dirigirse
a la comisaria de Tolosa, donde presenta una denuncia. Al volver a casa, los
denunciantes observan que dentro del bar se encuentran agentes de la Ertzaintza
hablando con los dueños del bar.
Como consecuencia de lo ocurrido el menor B.S. tiene miedo de salir a la calle y
encontrarse nuevamente con la agresora. A causa del miedo, B.S. está recibiendo
tratamiento psicológico. Actualmente el caso está pendiente de sentencia.
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