Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 213

Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español nas provenientes de países en los que se practica la AGF/M, y el colectivo de riesgo de niñas de entre 0 y 14 años es de unas 800 niñas. Se trata de menores cuyos familiares proceden de etnias de países del África subsahariana, de Oriente Medio y Asia, que son sometidas a esta costumbre muy arraigada y motivada por presiones sociales, culturales e históricas. El dato que no se conoce es el de las niñas que residen en el estado español y a las que ya se les podrían haber extirpado parcial o totalmente los órganos genitales. Con el objetivo de prevenir que se puedan dar prácticas de mutilación genital femenina en Euskadi, Osakidetza está llevando a cabo una «experiencia piloto multidisciplinar» en la OSI Bilbao–Basurto. En ella participan profesionales de la salud, servicios sociales y educación, en la que participa el área de igualdad, cooperación y ciudadanía del Ayuntamiento de Bilbao y cuenta con la colaboración de Biltzen y Emakunde. En la experiencia piloto se ha diseñado una guía de actuación dirigida a las y los profesionales implicados y a las asociaciones que trabajan en el ámbito de la inmigración, donde se definen las actuaciones para el abordaje de situaciones de riesgo e intervención en los casos de mutilación genital femenina ya consumados. (Diario Vasco, febrero 2015). Fátima Djarra Sani, natural de Guinea Bissau, una de 140 millones de mujeres y niñas que han sufrido la mutilación genital, según la OMS, una voz que se plasma en el libro «Indomable. De la mutilación a la vida», presentado en junio de 2015 en Pamplona. Fátima, activista de Médicos del mundo Navarra, narró en primera persona la tragedia de la ablación. «La gente habla de la ablación, y no de sus consecuencias, de los mitos que hay dentro de la cultura y la tradición. Y para trabajar sobre mutilación hay que respetar a la persona, no tener miedo, sino valentía para poder llegar a las personas». La activista afirmó que su «causa» está por encima de sus «necesidades» porque su lucha «tiene que llegar a mucha gente para sensibilizar sobre la ablación». Sobre la religión musulmana, de la que es practicante, afirma que el Corán «no dice nada de eso» y en su misión es «informar de ello». Djarra comenzó en 2008 a impartir talleres de prevención sobre la ablación en España y se encontró con una situación «difícil», porque la veían «como un bicho raro, que traicionaba la cultura y a las mujeres africanas». Al estudiar el aparato reproductor femenino en un internado se dio cuenta de que su cuerpo «no era normal», y fue allí cuando quiso «cambiar la realidad» de su país y «acabar con la marginación femenina». Su lucha se basa en el respeto. Y apostilló: «Sin juzgar a nadie y con confianza, se logra». 212