F ARO DE V IGO
38 ■ DEPORTES
MARTES, 2 DE MAYO DE 2017
CELTA
Agustín Alejos y Shelley Cronau, pareja sentimen-
tal (siguen con el papeleo para validar en España
su matrimonio en Australia), acaban de procla-
marse campeones de la Challenge Cup con el
Amfiv. Comparten la pasión por el baloncesto en
silla de ruedas. Y también por el fútbol, aunque
en este caso la próxima eliminatoria de la Europa
League los enfrente. El vigués apuesta por un Cel-
Derbi de reyes
ta que lo liga al hogar cuando se encuentra en el
extranjero; la de Brisbane, por un United que la
rescató de la desesperación en las noches de vigi-
lia posteriores a su lesión medular.
Alejos y Cronau, en el
banquillo de Balaídos, con
el trofeo de la Challenge
Cup. // Marta G. Brea
Alejos y Cronau, campeones de la Challenge Cup con
el Amfiv, pareja fuera y dentro de la pista, vivirán el
Celta-Manchester United desde trincheras contrarias
ARMANDO ÁLVAREZ ■ Vigo
El vigués Agustín Alejos y la aus-
traliana Shelley Cronau han cons-
truido una perfecta sociedad per-
sonal y profesional. Casados en el
estado de Queensland hace dos
años, su entendimiento en cancha
ha impulsado al Amfiv hacia la con-
quista de la Challenge Cup, el pri-
mer título en la historia del club vi-
gués. El Celta-Manchester United,
sin embargo, los enfrenta: él, celes-
te acérrimo; ella, devota de los “red
devils”. La eliminatoria de la Euro-
pa League es un derbi en su casa,
hogar de reyes.
Agustín Alejos es aficionado del
Celta desde su infancia en Canido,
aunque haber nacido sin el geme-
lo de una pierna le obstaculizase
jugar a fútbol. Shelley Cronau lle-
gó a su condición de fan del Uni-
ted mucho más tarde. Una mala
caída por las escaleras exteriores
de su casa le produjo su lesión me-
dular en 2008, a los 23 años de
edad. “Hasta entonces no me gus-
taba el fútbol en realidad”, confie-
sa Cronau, que jugaba al cricket y
al rugby league (a trece). Cronau
había sufrido también daños cere-
brales. Durante un mes se debatió
entre la vida y la muerte. Cuando
abandonó el hospital no era capaz
de conciliar el sueño. En aquellas
largas noches de insomnio descu-
brió que en la televisión australia-
na echaban partidos de la Premier
League. “Y cuando vi al Manches-
ter United y a Wayne Rooney me
enamoré”, establece.
Todavía no se habían cruzado
entonces sus caminos. Sucedió en
2010. Agustín Alejos se marchó a la
aventura a Australia y fichó por los
Spinning Bullets de Brisbane. She-
lley Cronau acababa de descubrir
en el baloncesto en silla de ruedas
un terreno adecuado para expre-
sar su fogosidad rugbier (“este de-
porte me pareció increíble”) y se
ejercitaba con la plantilla. Se hicie-
ron primero amigos. Alejos le ha-
blaba de Sonia, una jugadora espa-
ñola cuyo estilo le proponía imitar.
En aquellas conversaciones surgió
la relación sentimental. Cuando el
galle