como sus lágrimas
se derraman ante sus puertas
de repente el tiempo dejó de avanzar
y mis únicas esperanzas se esfumaron
como tu única ráfaga de calor.
¡Oh! frío y gélido invierno
déjanos llorar, déjanos derramar todas nuestras lágrimas
de alegría y de tristeza
Verónica Millán
EL AYER Y EL MAÑANA
Nadie recuerda ni sus ayeres ni sus mañanas,
pero lo que se queda en nuestro corazón es la amistad tan pura como los destellos del
hielo que hay en mi corazón,
mi amiga, mi dulce amiga que me amaba y me amará,
que me dice que no me ha dejado de querer ni dejará de quererme.