PERSONAJES:
Sara tiene 17 años, y Alicia y Pedro 16. Son tres alumnos de cuarto año.
En el aula de cuarto año de un colegio secundario, hace mucho frío. Es lunes a las 7.30 hs. de la mañana y es el comienzo de una nueva semana.
Suena el timbre, los alumnos van entrando en su salón, algunos corren para no llegar tarde, el murmullo en el corredor es total. Es un aula donde hay treinta y cinco pupitres, un escritorio con una silla, un pizarrón y un mapa gigante; además tiene ventanas altas y grandes, muy antiguas.
SARA: ¡Hola chicos! Vengan a ayudarme, porfi. No puedo cerrar las ventanas de vidrio tan grandes que tiene nuestra aula.
(Sara trata de cerrar las ventanas del aula que no están del todo bien cerradas.)
ALICIA: Esperá que está llegando Pedro, él es más alto.
PEDRO: (Entra en el aula muy eufórico.)
!Hola chicas ! Parece que la mañana viene movida. Esperen que deje la mochila y las ayudo.
(Boommm...Pedro tira la mochila en su escritorio, agarra una silla y se sube para poder alcanzar la manija de la ventana.)
(Y en ese momento CRASH CRASH CRASH… la ventana comienza a rajarse toda.)
PEDRO: No toquemos más las ventanas a ver si salimos lastimados, además nunca cerraron bien.
SARA: No vale la pena, Pedro tiene razón, podemos lastimarnos.
ALICIA: Me parece que sí, esto puede terminar mal.
PEDRO: ¡No! El tema es que esto que estamos haciendo no es cosa de nosotros, chicas.
SARA: Pero me revienta darme por vencida así nomás, alguien tiene que hacer algo alguna vez. Desde el verano que estamos quejándonos por las ventanas y diciendo que cuando llegue el invierno la pasaremos mal.
PEDRO:¿Qué así nomás? ¿Cuántas veces vamos a seguir probando o intentando arreglarlas?
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