MARTA: Amiga, vos sabés muy bien qué era lo que quería, terminar la carrera, tener un título colgado en la pared de mi casa y abrir mi propio despacho y vivir de esto. Lo que quiero es tener por lo menos una posibilidad de progresar como mujer y como persona. Necesito cumplir mi sueño y recibirme de abogada. Si no, no. ¿Para qué me voy a molestar en estudiar?
EMA: A ver, Marta, no te pongas así.
(Marta se levanta.)
MARTA: Tampoco es la muerte de nadie seguir intentando y todo esfuerzo tiene su recompensa. ¡Y a eso vamos! Yo quiero que me llamen Doctora Marta. (Suspira.)
EMA: No, esto ya es demasiado, no creí que a esta edad todavía te lo tomes tan en serio, pero bueno, te veo tan ilusionada, y no te quiero fallar, haré lo mejor de mi parte.
(Ema empieza a razonar.)
EMA: Mirá Marta, si se puede se puede, si no se puede no se puede, vamos a retomar las materias, lo demás ya se irá dando solo, no debo dudar más. Reconozco que fui floja pero hoy me demostraste el valor de la perseverancia y de la amistad. Gracias por estar conmigo, por todo lo que me brindás con tu apoyo incondicional.
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