que hagan falta, quiero que esté con nosotros.
LUCÍA: Bueno, si te parece dale. ¿Cómo lo vamos a hacer?
RODRIGO: No lo sé, me parece que tendrías que ir y hablar con la familia que lo adoptó.
LUCÍA: Así no, así no se puede, tenemos que ir juntos. Intentemos, ¿no era eso lo que querías?
RODRIGO: Si vos sabés muy bien qué era lo que quería. Lo que quiero es tener por lo menos una posibilidad, aunque sea mínima para recuperar a nuestro hijo, si no, no.
LUCÍA: ¿Qué te pasa? Todo esto fue tu idea, y ahora hablás así.
RODRIGO: A ver, decime, ¿qué podemos hacer para recuperarlo?
LUCÍA: (Con la mirada perdida hacia la entrada de la cafetería.) No sé, tampoco sé cómo, pero siempre soñé con el día de tener a mi hijo conmigo.
RODRIGO: No, esto es demasiado. Si se puede se puede, si no se puede no se puede.
LUCÍA: (Levanta la voz.) Cómo podés decir eso, sos el mismo cobarde que se marchó hace dos años.
RODRIGO: Perdón, es que todo esto es mucho para mí y ya no sé lo que digo, perdón… Quiero que seamos una familia: nuestro hijo, vos y yo como siempre tendría que haber sido. Te amo.
(Suena la música de Luciano Pereira " Es que aún te amo".)
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