—Entonces, ¿qué haces aquí?
— No sé, me presento: soy Juana.
—Y yo soy Lolo.
—Ahora que ya nos conocemos muéstrame el bosque.
— dijo Juana.
—No puedo, sería ir en contra de las reglas, a menos,
que seas mágica. — contestó Lolo.
— ¡Hazme Mágica! respondió Juana. —
Es lo único que quería oír. — dijo Lolo.
De repente, se oían pasos… Era el Rey que
venía a buscar a Juana para llevarla nuevamente al
castillo y encerrarla en su cuarto.
Después de tres días de estar encerrada, escuchó
el sonido de las hadas y de los duendes que llegaban a
salvarla. Ellos abrieron la ventana y la rescataron.
Y todos juntos se fueron a vivir al bosque
encantado hasta el día de hoy.
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