La princesa y el dragón se fueron a su castillo
de cinco metros de alto.
Pasaron los días, hasta que llegó el jueves. De
pronto, la princesa comenzó a gritar:
— ¡¡Hoy es jueves, los trajes están listos!! La princesa
y el dragón empezaron la marcha hacia la casa de
Jack. Al llegar, la mamá les dijo:
—¡Ya están listos los trajes!
El dragón, de tanta felicidad, hizo que saliera fuego
de su boca y todos gritaron:
— ¡¡¡NOOOOO!!! El fuego había quemado los trajes.
El dragón se puso muy triste, pero la princesa le
aconsejó:
—No te preocupes, ya está. La mamá de Jack es una
genia, presentía que eso iba a pasar. Por eso, hizo un
segundo traje para cada uno.
El dragón, con esa noticia, se puso muy feliz.
Así, la princesa, el dragón, Jack y su mamá
corrieron al desfile de los Emperadores. Cuando
llegaron, les dieron los trajes. Ellos se cambiaron
rápido, se fueron a desfilar y ganaron el primer lugar.
El premio era un viaje a … ¡SALTA! Y ahí estaba su
amiga Brenda, quien los invitó a su casa, tomaron el
té y comieron una riquísima torta y, todos juntos,
fueron felices para siempre.
Y ZAPATITO ROTO, CUÉNTEME USTED
OTRO.
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