Pleasures & Desires, Magazine Noviembre 2019 | Page 26

Tradiciones Tradiciones Miclantecuhtli E Dia México s curioso como podemos ver que la muerte es parte de nuestra vida como mexicanos. Algunos la respetamos, otros la adoramos, otros solo la tratamos de mirar de lejos... Sin embargo, es nuestra cultura, nuestra tradición ancestral que ha sido transmitida de generación en generación; desde nuestros orígenes prehispánicos. Los principales días de esta celebración son el 1 y 2 de Noviembre; sin embargo, los preparativos inician varios días previos, pues estos están llenos de complejidad y dedicación de las familias que aun hacen altares para sus seres queridos que ya partieron al “Mictlán” ó mundo de los muertos. En el 2008 UNESCO nombró esta tradición como: “Patrimonio Inmaterial de la humanidad”; siendo esto un orgullo para México ya que es algo más de las cosas buenas por las que somos reconocidos a nivel mundial, y por lo que en estas fechas nuestro país tiene gran flujo de turismo. Como dicen algunos dichos; “Nadie sale vivo de ésta vida”, “lo único seguro es la muerte”, “De la muerte nadie escapa”, o como dijo el escritor Mario Benedetti: “Después de todo, la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”. Bueno, pues éste es nuestro festejo llamado DIA DE MUERTOS. | Como bien dijimos, esta ancestral celebración tiene sus orígenes prehispánicos, cuando nuestros ancestros mexicas rendían culto a la muerte, por medio de los Dioses que guiaban a las almas al “Mictlán”, Mictecacíhuatl y Miclantecuhtli, ambos los señores del “lugar de los muertos” ó el sitio a donde según nuestros ancestros pasamos el resto de la eternidad, siempre y cuando, hayamos pasado algunos retos y pruebas que los Dioses nos tienen preparadas. 24 de Por LaVaf G.G. Todo inicia con la muerte de algún ser querido, después este deceso era anunciado con gritos, rezos y llantos emitidos por las mujeres ancianas de cada comunidad. Después el cadáver era preparado para su viaje, al mismo tiempo que se le preparaban algunos de sus objetos personales más queridos, al mismo tiempo que era alimentado simbólicamente con los manjares más exquisitos. Después del cuarto día, era llevado a enterrar; y a partir de ese momento, el alma comenzaba el difícil trayecto hacia el descanso eterno. Luego cada año se realizaban ofrendas y ceremonias en el lugar donde había sido sepultado el cuerpo del difunto, pues éstas ayudaban a que esa alma descansara y a que los familiares pudieran ir sobrellevando su duelo.