Europa
Dada la dependencia de la Unión Europea de los principales países exportadores de energías
primarias, en noviembre de 2010, la Comisión Europea adoptó una iniciativa titulada Energía
2020: Estrategia para una energía competitiva, sostenible y segura’ , en la que se definen las
prioridades energéticas para un periodo de diez años y se establecen las medidas que deben
adoptarse para abordar una serie de retos como la realización de un mercado con precios
competitivos y abastecimiento garantizado, el estímulo del liderazgo tecnológico y una
negociación eficaz con los socios internacionales. Una de las prioridades consiste en mantener
buenas relaciones con los proveedores externos de energía y con los países de tránsito. Esta
iniciativa podría obligar a los países miembros a buscar otras opciones más seguras en el largo
plazo a la energía primaria que no fuera el petróleo.
La velocidad y la magnitud de la disminución del precio del petróleo tiene el potencial de
desencadenar tensiones financieras, que podrían reducir los beneficios globales de los precios del
petróleo, aunque los efectos por ahora han sido contenidos.
Tras la caída de los precios del petróleo de los dos últimos años, se proyecta un alza de 1,5% del
Producto Interno Bruto este año en los 19 países que conforman la zona euro, un alza frente a la
estimación previa de 1,3%. La economía de los 28 países que integran la UE, a su vez, crecería
1,8%, frente a una previsión anterior de 1,7%. La CE mantuvo sin variaciones sus previsiones
para el crecimiento del próximo año en 1,9% para la zona euro y 2,1% para la UE.
Se espera que una parte sustancial de la disminución del precio del petróleo persista en el medio
plazo. Aunque las políticas que está adoptando el Fondo Monetario Internacional podrían
aumentar poco a poco los precios, para satisfacer una inversión suficiente en la capacidad de
producción y así satisfacer la creciente demanda. Aunque todavía existe una gran incertidumbre
respecto a esto.
Las economías de España e Irlanda estarían entre las de crecimiento más acelerado del bloque,
mientras que las proyecciones para la economía griega fueron reducidas en un momento en que
el impasse entre el gobierno y los acreedores ha mermado la confianza.
La mayor parte del impulso en la región procede de Alemania, la mayor economía de Europa y la
CE elevó las previsiones de crecimiento para ese país de 1,5% a 1,9%. El motor de la expansión
germana será el consumo en un entorno caracterizado por el empleo, la inmigración y las bajas
tasas de interés.
La caída de los precios debería impulsar el crecimiento global en 2016, pero se esperan otros
choques para compensar este efecto positivo.
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