América del Sur
Proceso de paz en Colombia
Para éste año Colombia había proyectado su presupuesto en función de un precio del barril de
petróleo cercano a los 60 dólares. Dos tercios de las exportaciones colombianas dependen del
crudo y el carbón. La caída del precio del barril ha provocado un desplome de unos ingresos
fundamentales para el país y que se ha trasladado directamente a la balanza por cuenta corriente.
A principios de octubre de 2015, ese déficit alcanzó el 8,1% del PIB, que revela una elevada
dependencia del capital exterior para financiarse.
Si las conversaciones de paz llegan, como parece, a buen puerto, el Gobierno de Juan Manuel
Santos debe abordar un plan posconflicto que requerirá ingentes recursos. Según el diario “El
Espectador”, el excandidato a alcalde de Bogotá Rafael Pardo, al que Santos ha encomendado el
ministerio del Posconflicto, prevé invertir 470 millones de dólares en lo que ha denominado
Estrategia de Respuesta Rápida (ERR), en la que el Gobierno se dedicará a desarrollar proyectos
en materia de justicia, desarrollo y gobernabilidad para tratar de ganar confianza. En cualquier
caso, el proyecto tiene un horizonte de 10 años que requerirá mucho más dinero que esos 470
millones de dólares.
La incipiente desconfianza exterior ya se refleja en la cotización de la divisa. El peso perdió un
tercio de su valor frente al dólar en el año 2015, y los efectos de dicha depreciación comienzan a
notarse. El país cerró el pasado año con una inflación del 6,7%, la más alta de los últimos años y
muy por encima de la meta del Banco de la República.
En el informe “Dividendo económico para la paz” presentado por el Gobierno colombiano se
concluye que “el crecimiento potencial del PIB del país podría alcanzar tasas del 5,9% anual”.
Esto es 1,9% más que si no se diera el supuesto fin del conflicto armado.
Estas cifras se han visto truncadas debido a la fuerte caída del precio del petróleo, y las actuales
estimaciones de crecimiento para el año 2016 se mueven en el entorno del 2,5%, con perspectiva
negativa.
Se había establecido el 23 de marzo como fecha para la firma de la paz, pero ambas partes ya
están trabajando en establecer otra fecha, pues aún no se dan las condiciones para firmar un
acuerdo que satisfaga a todas las partes.
Teniendo en cuenta los ingentes recursos económicos que se requerirán para hacer frente a la
situación de posconflicto, y a la gran dependencia de los ingresos públicos del país en la
exportación de crudo, no son nada halagüeñas las perspectivas del precio del petróleo en los
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