exportados a China y a India-, y unos 509.322 barriles de Brent al día que exporta a diferentes
regiones del pacifico.
En esta línea, los índices de producción de petróleo más recientes (2013) han sufrido una ligera
caída promovida por el cierre de refinerías y pozos de extracción poco rentables ante la
sofisticación de las instalaciones del área del pacifico. Esta estrategia fue impulsada por la
dirección política nacional para ajustarse a los precios y eficiencia de las potencias
competidoras, y a la presión de la Agencia Internacional de Energía que exige en su normativa la
reserva en todo momento de yacimientos con un volumen de crudo superior al equivalente a 90
días de producción, un límite, que Australia llevaba varios años vulnerando (con reservas de 5052 días) y al que no pretendía poner medidas de reajuste ya que producía y exportaba petróleo y
gas a un rito mayor del recomendado.
No obstante, las publicaciones más recientes de las compañías energéticas del país han afirmado
bastos descubrimientos de petróleo y gas en la corteza terrestre, asegurando suministros para los
siguientes 50 años, bajo el mismo ritmo de producción. Los informes preliminares de la compañía
Linc Energy estiman el hallazgo en más de 215.000 millones de barriles de Brent. Actualmente
se está explorando la zona con una fuerte inversión nacional e internacional a la espera de
comenzar la extracción. Miembros de la propia compañía calculan la posibilidad de montar entre
30 y 40 pozos de extracción sobre la cuenca principal, lo que incrementaría durante la próxima
década la producción de petróleo y gas a estadísticas propias de las potencias líderes en
producción, comparándose incluso con las reservas y el potencial de Arabia Saudí.
Respecto al gas, se mantienen las cifras de sus reservas en 3,921 billones de m3, de los que un
25 por ciento se puede comercializar directamente. Actualmente es el 3ª exportador de gas
licuado, cuyo destino son las potencias de la costa del pacifico. Un aspecto a recalcar en este
sentido es el acuerdo firmado entre China y Australia, para garantizar una línea de suministro
estable de gas licuado durante los próximos 20 años al gigante asiático.
En vista de los acontecimientos recientes y de la política energética de Australia, todo parece
indicar que sus cuotas de producción y exportación se van a mantener, con Asia como principal
cliente. Además, las previsiones favorables sobre un nuevo hallazgo a la altura de los principales
productores de la OPEP, parecen abrir un nuevo paradigma energético, que podría constituir a el
país en un referente de reservas y producción a nivel internacional, lo que podría contribuir a una
reducción de los precios de los hidrocarburos por aumento de la oferta.
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