Sin embargo, lo interesante de Brasil no es su relativa debilidad energética, que hizo que entre
1993 y 2003 fuera el responsable del 58% de las importaciones de petróleo de la región
sudamericana, sino la agresiva política que ha impulsado en materia de desarrollo de Petrobras,
el notable aumento de sus inversiones y el incremento de su producción de petróleo y gas, también
de etanol y carbón, en términos tales que sus resultados están cambiando la geopolítica de la
energía en la región. Estos asuntos se analizan más adelante al abordar la política en el Cono Sur.
Chile. Su debilidad energética está fuera de dudas pues produce no más del 5% del petróleo que
consume y una porción del gas natural que no supera el 20%.
Entre los años 1993 y 2003, las exportaciones de petróleo crudo y derivados chilenas
representaron el 0,7% de las exportaciones totales del país, en tanto que las importaciones de
petróleo crudo y combustibles derivados, en ese mismo período, fueron el 10,3% de las
importaciones nacionales. Chile, entre 1993 y 2003, fue el responsable del 25% del total de las
importaciones de petróleo de América del Sur, monto que es enorme para las dimensiones de su
economía.
Reaccionando ante la gravedad de sus carencias de petróleo y gas, Chile está desarrollando una
interesante política de diversificación de su matriz energética, asunto que se analizará más
adelante.
Perú. En el año 2005 produjo el 78% del petróleo que consumió, siendo el restante 22%
importaciones.
Entre los años 1993 y 2003, las exportaciones de petróleo crudo peruanas representaron el 5,8%
de las exportaciones totales del país, en tanto que las importaciones de petróleo crudo y
combustibles derivados en ese mismo período fueron el 10% de las importaciones nacionales.
Sin embargo, la situación energética de Perú ha variado muy favorablemente a partir del
descubrimiento, en 1984, de los yacimientos de gas natural de Camisea, cuya explotación se inici