América del Sur
Introducción
El modelo de consumo de energía de origen fósil, puesto en cuestión por los ambientalistas, no
parece estar en peligro en América Latina y el Caribe, dado el gigantesco salto en las reservas
probadas de petróleo en los últimos años.
Las existencias conocidas de petróleo de la región ya llegan a 20 por ciento de los casi 1,7 billones
de barriles que hay bajo tierra en el mundo.
El abanderado es Venezuela, que en febrero se convirtió en el país con más cantidad de ese
combustible en el subsuelo del planeta al certificar 297.000 millones de barriles, gracias el crudo
pesado de la Franja del Orinoco.
Las posibilidades de usar el petróleo como un instrumento de poder en la relación con otras
naciones de la región se ven facilitadas si la oferta está altamente concentrada en uno o unos pocos
grandes proveedores y una variedad de países que producen cero o nulo petróleo y que, por tanto,
son dependientes de proveedores extranjeros.
América latina no favorece un esquema como el anterior por varias razones. La primera, porque
excluida América Central y el Caribe, es una región rica en energía. En petróleo tiene el 10% de
las reservas convencionales mundiales, frente al 2,5% de América del Norte (excluido México),
9,3% de África, 8% de Europa del Este, 4% de Asia y 1,6% de Europa Occidental. En gas la
situación es menos satisfactoria, pues sólo cuenta con el 4% de las reservas mundiales probadas,
pero igualmente sus niveles de consumo se ubican bajo esa cifra.
Segundo, porque en materia de oferta y demanda de crudo y gas, la zona tiene una pluralidad de
situaciones. Sin alcanzar la enormidad de las reservas de Venezuela son, también, exportadores
de petróleo México, Colombia, Ecuador y Trinidad y Tobago.
Argentina, y Bolivia producen lo suficiente para cubrir las necesidades de su mercado interno.
Perú y Brasil presentan una situación levemente distinta pues se encaminan a autoabastecerse, lo
que tiende a cambiar el mapa energético de la región. De este modo, la lista de los países
importadores netos de crudos comprende en Sudamérica a Chile, Paraguay y Uruguay y en
América Central y el Caribe a todas las naciones centroamericanas y del Caribe con la excepción
ya mencionada de Trinidad y Tobago. En éste área, sólo Cuba y Guatemala producen petróleo,
pero en cantidades que no alcanzan a cubrir su demanda interna.
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