CIENCIA
DELFINES
Durante años se pensó que el alzhéimer era una enfermedad exclusivamente humana. Sin embargo, distintas investigaciones han encontrado en el cerebro de algunos delfines lesiones muy parecidas a las que caracterizan a esta demencia, lo que ha despertado un gran interés científico.
PLACAS Y OVILLOS, TAM- BIÉN EN SU CEREBRO
Un equipo de investigadores del Instituto Moredun, en Escocia, analizó los cerebros de 22 ejemplares de cinco especies de odontocetos-entre ellos delfines mulares, delfines de hocico blanco y calderones- que habían aparecido varados en la costa. En cuatro de esos animales, pertenecientes a tres especies distintas, hallaron placas de beta-amiloide y alteraciones de la proteína tau, dos de las principales huellas del alzhéimer en humanos.
UNA SIMILITUD GENÉTICA SORPRENDENTE
Lo llamativo es que el péptido beta-amiloide de los delfines resulta prácticamente idéntico al humano, y el gen relacionado con esta proteína
La pista animal del alzhéimer.
también muestra una gran similitud entre ambas especies. Esto convierte a los cetáceos en un modelo natural poco común, ya que ningún otro animal reproduce de forma espontánea esta combinación de lesiones.
EL POSIBLE PAPEL DE LAS TOXINAS AMBIENTALES
Investigaciones más recientes apuntan además a un posible desencadenante ambiental: delfines mulares varados en Florida, expuestos a floraciones de algas tóxicas, presentaron alteraciones cerebrales similares a las del alzhéimer humano. Según los científicos, esto sugiere que ciertas toxinas ambientales podrían acelerar procesos neurodegenerativos, tanto en delfines como, potencialmente, en personas.
¿ LA CLAVE DE LOS VARAMIENTOS MASIVOS?
Estos hallazgos también podrían explicar un misterio de larga data: por qué los delfines y las ballenas quedan varados en grupo. Una hipótesis conocida como del“ líder enfermo” sugiere que un ejemplar con deterioro cognitivo podría guiar por error a todo el grupo hacia aguas poco profundas.