Pets Experts Magazine Septiembre 2026 | Page 49

PETS EXPERTS 49

Cada verano, miles de familias eligen la playa como plan estrella para disfrutar con sus perros. Pero ese escenario de vacaciones esconde riesgos reales que conviene conocer antes de hacer la maleta. Con la preparación adecuada, la jornada puede ser tan segura como divertida.

ANTES DE SALIR DE CASA
Lo primero es lo más obvio: no todas las playas admiten perros. La normativa española deja esta decisión en manos de cada ayuntamiento, así que conviene comprobar si el acceso está permitido, si hay restricciones horarias o si existe una playa canina cercana. Además, hay que llevar al día las vacunas y los antiparasitarios, y revisar con el veterinario a los perros con problemas cardíacos, respiratorios o articulares antes de exponerlos al calor y al esfuerzo.
GOLPE DE CALOR, GRAN ENEMIGO
E el riesgo más grave en la playa es el golpe de calor. La arena seca puede superar los 50 º C en pleno verano, y combinada con el ejercicio y las altas temperaturas, puede disparar la temperatura corporal del perro en cuestión de minutos. Por eso recomiendan acudir antes de las 10:00 o después de las 19:00, evitando siempre la franja entre las 12:00 y las 18:00, y garantizar sombra y agua fresca constantes. Las razas braquicéfalas-bulldog francés, carlino, Boston Terrier- son especialmente vulnerables por sus dificultades respiratorias. Si aparece un golpe de calor, nunca debe usarse hielo ni agua muy fría: el enfriamiento debe ser progresivo, con agua tibia o a temperatura ambiente.
OTROS PELIGROS A PIE DE PLAYA
Quemaduras en las almohadillas, ingestión de agua salada, picaduras de medusas, otitis por humedad-sobre todo en perros de orejas caídas- y parásitos como flebotomos y garrapatas completan la lista de riesgos. Caminar por zonas húmedas y ofrecer agua dulce con frecuencia ayuda a prevenir varios de estos problemas.
BAÑARSE CON CABEZA
No todos los perros nadan de forma instintiva, así que la entrada al agua debe ser progresiva y siempre supervisada, evitando corrientes fuertes y el agua de mar.
EL CUIDADO NO TERMINA AL SALIR
El aclarado con agua dulce es el paso“ más frecuentemente omitido” pese a ser el más importante: elimina la sal y la arena que, si permanecen en pliegues e ingles, pueden causar dermatitis en 24-48 horas. También conviene revisar piel y almohadillas, secar bien las orejas y retrasar la comida al menos una hora para reducir el riesgo de torsión gástrica. Antiparasitarios al día, agua abundante, sombra garantizada y buenos cuidados al volver: esa es la fórmula para que la playa siga siendo sinónimo de diversión, sin sustos de por medio.