BIENESTAR
WELLNESS ANIMAL
El boom del bienestar animal. Mascotas y el estilo de vida wellness.
Lo que comenzó como una tendencia marginal se ha convertido en una industria millonaria que transforma la manera en que cuidamos a nuestras mascotas. El pet wellness, o bienestar animal, es mucho más que comida de calidad: implica suplementos con ingredientes naturales, dietas personalizadas, productos para la salud digestiva y hasta colágeno para las articulaciones de perros y gatos. Esta revolución responde a un cambio cultural profundo: el 91 % de los tutores de mascotas a nivel global consideran a sus animales como un miembro más de la familia, según el informe“ 2025 Insights Report” de ADM, una de las principales compañías de nutrición animal. Y con ese cambio de mentalidad llega también una nueva forma de consumo.
De la comida básica a la nutrición funcional. El principal motor de esta industria es el deseo de garantizar una vida larga y saludable a las mascotas. El 85 % de los dueños afirman que la nutrición y los suplementos son tan importantes para sus animales como para ellos mismos, y el 78 % están interesados en productos que aumenten la esperanza de vida de sus compañeros peludos.
Esta preocupación se traduce en la demanda de ingredientes naturales, mínimamente procesados y con beneficios tangibles. Ashwagandha para la ansiedad, probióticos para la salud digestiva e incluso dietas crudas personalizadas por raza y edad son ahora parte del catálogo estándar de muchas tiendas. Personalización y mercados en expansión. Como ocurre en la cosmética o alimentación humana, la personalización también ha llegado al cuidado animal. Los propietarios buscan soluciones adaptadas a las necesidades específicas de cada animal. En Estados Unidos, el 53 % se interesan principalmente por la salud digestiva, mientras que en Brasil el foco está en el sistema inmunológico. El mercado global del petcare está valorado en 207.000 millones de dólares, con Estados Unidos y China liderando. Riesgos y oportunidades. Sin embargo, no todo es positivo. Algunos expertos alertan sobre el peligro de humanizar excesivamente a las mascotas, lo que ha derivado en casos de desconfianza hacia veterinarios o rechazo a vacunas esenciales. Además, la presión económica ha frenado el crecimiento: el 46 % de los consumidores estadounidenses cambiarían de marca para ahorrar dinero.