Pets Experts Magazine Junio 2025 | Page 47

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Tormentas

Y PERROS

Con la llegada del verano, las tormentas con truenos, rayos y relámpagos se convierten en un desafío tanto para los perros como para sus cuidadores. Estos fenómenos meteorológicos pueden desencadenar respuestas emocionales y físicas intensas en los canes, desde comportamientos destructivos hasta reacciones agresivas que ponen en riesgo su seguridad y la de quienes los rodean.

ANTICIPACIÓN NATURAL DEL PELIGRO
Los perros poseen una capacidad extraordinaria para detectar cambios atmosféricos antes de que las tormentas se manifiesten visiblemente. Empiezan a notar el cambio de presiones y pueden percibir olores de tierra mojada incluso cuando la lluvia está relativamente distante. Esta sensibilidad los lleva a manifestar nerviosismo anticipatorio, lo que intensifica su respuesta cuando finalmente llega la tormenta. Las tormentas afectan tanto emocional como físicamente a los perros. El miedo y pánico desencadenan síntomas preocupantes como taquicardias, pérdida de apetito, jadeo excesivo y contracturas musculares. En casos extremos, especialmente en animales con problemas cardíacos preexistentes, el estrés puede provocar síncopes que comprometen seriamente su salud.
COMPORTAMIENTOS PROBLEMÁTICOS
La respuesta canina a las tormentas varía considerablemente entre individuos, pero los comportamientos más comunes incluyen destrucción de objetos domésticos, búsqueda desesperada de refugio en espacios inadecuados, intentos de escape y, en casos más graves, agresividad hacia personas u otros animales. Romper cosas en casa funciona como una válvula de escape, similar a cuando las personas se muerden las uñas bajo estrés.
ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN
Los expertos recomiendan varias medidas preventivas cruciales. Primero, evitar salir durante episodios de truenos intensos para prevenir fugas o reacciones agresivas. En el hogar, es fundamental crear un espacio seguro donde el perro pueda refugiarse cómodamente. La distracción positiva resulta especialmente efectiva: proporcionar juguetes favoritos o alimentos especiales puede redirigir la atención del animal y reducir su ansiedad. García sugiere utilizar estos recursos como herramientas de manejo durante los episodios tormentosos.
INTERVENCIÓN PROFESIONAL
Sierra enfatiza la importancia de buscar ayuda profesional cuando el problema persiste o se agrava. La consulta con un etólogo especializado en comportamiento animal puede marcar la diferencia entre el manejo exitoso del problema y su escalada hacia situaciones más peligrosas.