Pets Experts Magazine Febrero 2026 | Seite 25

PETS EXPERTS 25 felina es su capacidad camaleónica. No existe un signo característico que permita identificarla inmediatamente. Los gatos afectados pueden manifestar pérdida de apetito y peso, secreción ocular excesiva, tos persistente, debilidad extrema, aletargamiento o deterioro en la calidad del pelaje. Esta variedad de síntomas inespecíficos subraya la importancia de acudir al veterinario ante cualquier cambio en el comportamiento o apariencia del animal de compañía. El diagnóstico se realiza mediante una prueba sanguínea disponible en la mayoría de clínicas veterinarias. Sin embargo, un resultado positivo inicial no es definitivo: entre el 30 y 40 por ciento de los gatos pueden eliminar el virus naturalmente. Por ello, se recomienda repetir la prueba entre tres y seis semanas después para confirmar la infección.
PREVENCIÓN: LA MEJOR ALIADA
Aunque no existe cura para esta enfermedad, la leucemia felina cuenta con una herramienta fundamental: la vacuna. El esquema consiste en dos aplicaciones durante el primer año con tres semanas de diferencia, seguidas de refuerzos anuales. Para gatos estrictamente de interior sin contacto con otros felinos, la vacunación puede espaciarse cada tres años. La prevención complementaria incluye esterilización, mantener a los gatos dentro del hogar y realizar controles veterinarios periódicos. Con estas medidas, es posible que gatos infectados convivan con otros sanos adecuadamente vacunados, siempre bajo supervisión médica.