BIENESTAR
HOUTONG
La aldea de los gatos en Taiwán.
En el norte de Taiwán, entre montañas verdes y vías de tren, se encuentra Houtong, una aldea con una historia singular y un presente lleno de ronroneos. Lo que alguna vez fue una próspera comunidad minera, hoy es mejor conocida como la aldea de los gatos, hogar de más de 100 felinos que se han convertido en la principal atracción turística del lugar.
DE PUEBLO MINERO A PARAÍSO FELINO
El nombre Houtong significa“ cueva del mono”, en referencia a una antigua cueva habitada por primates. Pero la verdadera transformación del pueblo llegó en los años 20, cuando se descubrió carbón durante la ocupación japonesa. Houtong se convirtió en uno de los mayores centros de extracción de carbón de Taiwán, con una población que alcanzó las 6,000 personas en su auge. Sin embargo, para la década de 1970, la industria comenzó a decaer. Los jóvenes emigraron a las ciudades en busca de empleo y la comunidad quedó casi abandonada. En los años 90, Houtong apenas contaba con un centenar de habitantes.
EL RESURGIMIENTO GATUNO
La historia cambió en 2008, cuando una residente local comenzó a cuidar y registrar a los gatos callejeros del pueblo. Pronto, formó un grupo de voluntarios para alimentarlos, vacunarlos y esterilizarlos. El proyecto creció rápidamente, y los gatos se adueñaron— literalmente— de la aldea. Hoy se estima que hay más de 200 gatos viviendo en Houtong, superando en número a los humanos.
CÓMO LLEGAR Y CUÁNDO VISITAR
Houtong se encuentra a solo una hora en tren desde Taipei, y el trayecto cuesta alrededor de 40 euros( ida). La aldea es ideal para una visita de un día, ya que no cuenta con muchas opciones de hospedaje. Los trenes salen cada 30 minutos desde la estación central de Taipei. Si prefieres una experiencia más tranquila, lo mejor es visitarla entre semana. Gracias a las redes sociales, el lugar ha ganado fama internacional: mientras en 2010 recibía apenas 500 visitantes al mes, en 2016 ya sumaba cerca de 870,000 turistas al año. No es solo una aldea pintoresca, es un santuario felino al aire libre y una muestra de cómo una comunidad puede renacer con empatía … y muchos maullidos.