Pets Experts Magazine Agosto 2026 | Page 49

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Un paseo al mediodía, unos minutos dentro de un automóvil o una intensa sesión de juegos bajo el sol pueden parecer situaciones inofensivas, pero durante el verano pueden desencadenar una de las emergencias veterinarias más graves: el golpe de calor. A diferencia de las personas, los perros no regulan su temperatura corporal mediante el sudor. Su principal mecanismo para enfriarse es el jadeo, y cuando este deja de ser suficiente, la temperatura del cuerpo puede superar los 40 ° C y poner en riesgo su vida. Con el aumento de las temperaturas, especialistas publican una guía para ayudar a los propietarios a identificar los primeros signos de esta condición y actuar con rapidez antes de que cause daños irreversibles.

LOS PERROS MÁS VULNERABLES
Aunque cualquier perro puede sufrir hipertermia, existen animales con mayor riesgo. Las razas braquicéfalas, como bulldogs, pugs y bóxers, tienen más dificultad para disipar el calor debido a la forma de su hocico. También son especialmente vulnerables los cachorros, los perros de edad avanzada, aquellos con sobrepeso o con enfermedades cardíacas y respiratorias. El riesgo aumenta si permanecen en espacios mal ventilados, sin acceso a agua fresca o realizan actividad física durante las horas de mayor calor. Incluso caminar sobre asfalto caliente puede incrementar la temperatura corporal y provocar quemaduras en las almohadillas.
ACTUAR RÁPIDO PUEDE SALVAR UNA VIDA
Los primeros síntomas suelen ser jadeo excesivo, salivación abundante, respiración acelerada y encías de color rojo intenso. Si el cuadro avanza, pueden aparecer vómitos, diarrea, debilidad, desorientación, convulsiones o pérdida del conocimiento. Ante cualquiera de estas señales, lo primero es trasladar al perro a un lugar fresco y ventilado. Después, se debe humedecer su cuerpo con agua fresca— nunca helada—, especialmente en abdomen, cuello y patas, mientras se utiliza un ventilador o aire acondicionado para favorecer el enfriamiento. También puede ofrecerse agua, pero sin obligarlo a beber. Sin embargo, estas medidas son únicamente primeros auxilios. El animal debe ser llevado de inmediato al veterinario, incluso si parece recuperarse, ya que el golpe de calor puede causar daños internos que no son visibles a simple vista.
LA MEJOR ESTRATEGIA SIGUE SIENDO PREVENIR
Los expertos recomiendan pasear temprano por la mañana o al anochecer, mantener siempre disponible agua limpia y sombra, evitar el ejercicio intenso en días calurosos y nunca dejar al perro dentro de un automóvil, aunque sea por pocos minutos. Además, revisar la temperatura del suelo antes del paseo, cepillar regularmente el pelaje y utilizar accesorios refrescantes, como alfombrillas o pequeñas piscinas, puede ayudar a mantener a las mascotas seguras durante el verano. Cuando el termómetro sube, la prevención se convierte en el mejor aliado. Conocer los síntomas y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia para nuestros compañeros de cuatro patas.