SALUD
CUANDO TU MASCOTA OLVIDA
El envejecimiento no es exclusivo de los seres humanos. Los perros y los gatos también transitan una tercera edad que trae consigo fragilidad, enfermedades crónicas y, en algunos casos, un deterioro cognitivo sorprendentemente parecido al Alzheimer. Reconocer esta realidad puede marcar la diferencia entre abandonar a una mascota o brindarle los cuidados que merece.
La demencia también afecta a perros y gatos.
LA TERCERA EDAD LLEGA ANTES DE LO QUE PENSAMOS
A partir de los seis años, un perro comienza a ser considerado adulto mayor, y desde los diez ya entra en la categoría geriátrica. En los gatos, cuya esperanza de vida ronda entre los 12 y 14 años— aunque algunos superan los 20—, el proceso es similar. En esta etapa aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, renales, tumorales y osteoarticulares. La clave, insisten los especialistas, es la detección temprana mediante chequeos cada seis meses, pues tratar una enfermedad avanzada es más costoso y el pronóstico suele ser menos favorable.
EL SÍNDROME QUE IMITA AL ALZHEIMER
Una de las condiciones más desconcertantes para los dueños es el Síndrome de Disfunción Cognitiva, que ocurre porque el cerebro se reduce progresivamente y las neuronas perdidas no se regeneran. Es muy parecido a la demencia senil en personas adultas. Los cambios incluyen falta de reconocimiento hacia los miembros de la familia, dificultad para realizar tareas simples como comer o hacer ejercicio, y alteraciones en el ciclo del sueño. Un estudio realizado en Italia con 124 perros geriátricos encontró una prevalencia cercana al 50 por ciento en animales mayores de siete años.