SINFONía ELECTORAL
Algunas empresas comercializan programas para adminis-
trar los mensajes, permitiendo, por ejemplo, que cuando el
candidato vaya a un determinado barrio, los que vivan cerca
reciban un mensaje invitándolos a encontrarse. Este sistema
también puede permitir que se les avise la participación del
candidato en un programa de radio o TV, o enviar
toda una gama de mensajes muy efectivos ya que
llegan directamente al teléfono en forma persona-
lizada, con su nombre.
Por ejemplo, si un candidato va a estar conver-
sando con la gente en una plaza, los empadrona-
dos que viven en un perímetro de 10 cuadras re-
ciben un mensaje del tipo: «Fulanito, mañana a
las 10 voy a estar en la Plaza San Martín, me gus-
taría que vengas con tu familia para conocerlos
y conversar. Juan Pérez». Y cada receptor puede
responder el mensaje que será recibido por una
central donde se clasifican digital y manualmente
para ser derivados a quien corresponda.
Una de las características de la tecnología bidirec-
cional o multidireccional es que la gente espera
que el candidato responda; por lo tanto no es bueno decep-
cionarlos. No tiene mucho sentido abrir una cuenta de Face-
book o Twitter si el candidato no va a publicar nada o nun-
ca va a responder los mensajes.
Plataformas participativas
A muchos ciudadanos les gustaría aportar una idea para so-
lucionar algún problema que les interesa. Las tecnologías in-
teractivas abrieron un mundo de posibilidades para canali-
zar esos aportes. Existen herramientas estándar para ese fin
que se pueden «lookear» con la imagen de la campaña o se
pueden crear herramientas específicas.
Normalmente se le pide al interesado que se registre para
CAPÍTULO 5
COMUNICACIÓN
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poder ubicarlo y contactarlo y luego se habilita un formula-
rio para la propuesta, que requiere un formato especial.
Esto lo que hace es homogeneizar de algún modo la forma en
que llegan las ideas para poder ordenarlas y derivarlas a los
responsables de las áreas respectivas.
En una campaña uno no sabe con qué se va a encontrar: pue-
den llegar ideas muy valiosas sobre grandes temas, propues-
tas muy puntuales como tapar un pozo en determinada es-
quina, propuestas inaceptables porque son ideológicamente
incompatibles con el pensamiento del candidato, ideas tontas
o delirantes. Por esta razón es importante prestar atención a
los mensajes recibidos y evaluarlos para determinar el curso a
seguir, que puede ser publicarlos, tomarlos en el discurso, su-
mar a su autor a los equipos técnicos o descartarlos.
Podemos, y otros movimientos en España utilizaron exitosa-
mente estas herramientas y son un buen ejemplo.
DEBATES
Los debates enriquecen la democracia y deberían realizarse
siempre. Sin embargo en la Argentina, el debate forma par-
te del folklore de las campañas, pero pocas veces se llevó a
cabo. Los que van ganando normalmente se niegan porque
prefieren no tomar riesgos y los que van perdiendo los recla-
man, como un intento de torcer el rumbo. A veces, sabiendo
que el que va adelante no va a aceptar, el segundo exige el
debate para intentar erosionarlo mostrándolo como cobar-
de o sin argumentos.
Los pocos debates que se concretaban en la Argentina solían
tener escasa repercusión porque se realizaban a través de ca-
nales de cable, de poca audiencia, y rara vez alguno de los
contendientes ganó claramente.
De todos modos su aceptación es creciente y resulta necesa-
rio estar preparados porque empiezan a ser clave en situa-
ciones de paridad en las encuestas.