PERIODICO_UN_LUGAR_BACHILLERATO_2023 | Page 21

Volando con la imaginación
Los lamentos de los menores
tan viejo , de llamarse precisamente igual que su abuela , que de la indignación se tropezó con las piernas de Javier , quien caminaba descuidadamente por allí . Él ya no era capaz de hablar , el nudo de la garganta no se lo permitía ; contando la niña del parque , sería entonces la segunda vez que mi hermano , sin siquiera percibirlo por completo , se había topado con dos mujeres con el mismo nombre . Al día siguiente , saliendo para el trabajo , Javier se descompensó en la calle y fue a parar en urgencias , internado y bajo observación mientras se detectaba qué era lo que realmente padecía ; como a los 3 días su salud empeoraba , poco a poco se iba desvaneciendo la vitalidad de sus ojos y su cansancio se multiplicaba , tanto así que en una de las veces que fui a visitarlo llegué justamente cuando le realizaban un chequeo matutino . La doctora Mercedes Gómez , reconocida especialista de la ciudad , fue muy cuidadosa con Javier e hizo todo lo posible por hacer que aquellos , sus últimos días , fueran más llevaderos .
Y es así como mi hermano fallece , se enferma al igual que mi tío Rodrigo y nadie , absolutamente nadie , ni siquiera los doctores , pudieron determinar cuál fue la causa de su muerte . Tengo desde ese momento la firme 6hwi7o por aquella misteriosa mujer ; lo más raro sucedió cuando , conectando testimonios , caí en cuenta que , en general , apuntaban a la misma idea . Todos preguntaron , un tanto

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extrañados , por una mujer que resaltaba entre los asistentes , solo que diferían en describir el aspecto de la misma : unos detallaban a una muchacha de aproximadamente unos veinte años , otros la señalaban como una dulce anciana con rosario en mano ; por otra parte algunos veían a una destacada doctora , mientras que otros observaban a una pequeña niña . Cada vez que me preguntaban , entonces , por la identidad de la mujer , solo podía responder frenéticamente lo mismo : “ Es Mercedes ”.

Los lamentos de los menores

Por : Camilo Andrés Ortiz , Noveno grado
Los frondosos árboles de mango se estremecían con el viento arrojando sus podridos frutos a reventarse contra el pavimento . Carol y sus hermanas sabían que la lluvia era inminente así que apresuraron el paso al punto de casi trotar , podían ver cómo los niños suspendían sus juegos en la quebrada y regresaban a casa apresurados por los gritos de sus madres , hasta que por fin allá en el fin de la calle , en la frontera entre el monte y la civilización , estaba su casa aguardando por ellas . Entraron y descargaron sus libros colegiales para comenzar a ayudar a su madre Rosalba en las tareas del hogar y cuidar de la pequeña Valentina que apenas tenía dos días de nacida ; súbitamente entró Néstor , su hermano mayor , el cual se pasaba las tardes jugando fútbol en la arena con sus amigos , pero ese día ningún jugador se presentó . A penas atravesó la puerta , la lluvia inició según lo previsto : goterones de agua chocaban estrepitósamente contra el techo volviendo casi inaudibles sus propias voces y conforme la tarde avanzó , una densa niebla comenzó a descender de los montes cercanos para oscurecer a toda Piedecuesta .
Finalmente , cayó la noche y con ella desapareció cualquier luz , ni siquiera la luna era visible a causa de la neblina que se colaba por debajo de la puerta y la incesante lluvia que para ese punto tanto la habían escuchado que resultaba casi familiar . Se sentaron todos a cenar lo de siempre : Caldo , pan y limonada , al terminar y lavar los platos cada uno se alistó para irse a descansar , Néstor dormía en el sillón mientras que Carol , su madre Rosalba , la pequeña Valentina y sus demás hermanas se acomodaban en la misma cama en la habitación del piso de arriba .
Con la llegada de la medianoche ya la niebla se convirtió en neblina y lluvia había finalizado , pero a pesar de eso la quebrada rugía y arrastraba todo lo que encontraba . El débil sonido de un lloriqueo llegó a los oídos de Carol , quién se despertó a revisar a la pequeña Valentina que estaba profundamente dormida . – Debe ser el bebé de la vecina – pensó , pero un lamento se convirtió en dos , dos en cuatro , cuatro en ocho hasta que se podía oír todo un coro de lágrimas rondar por las calles , sus hermanas y la mamá Rosalba se despertaron por los sollozos y encontraron a Carol sosteniendo en brazos a su hermana cerca de la ventana , conforme Carol se alejaba los sollozos aumentaban y si se acercaba , estos se volvían casi imperceptibles . – Se la quieren llevar – dijo .
Toda la familia estaba en la ventana cuando presenciaron cómo poco a poco los demás vecinos iban saliendo de sus casas atraídos por el llorar de un centenar de pequeñas almas , un relámpago atravesó el barrio y dejó ver por un segundo a un montón de figuras de bebés flotando sobre los árboles de mango , todo el mundo comenzó a gritar y a llorar , sacaban sus escapularios y crucifijos para protegerse de aquellos espectros .
La caída de otro relámpago reveló la sombra de una gran ave que sobrevoló la casa , comenzaron a escuchar su aleteo en la ventana de la habitación contigua , sonaba como si algún pájaro enorme usara sus garras para intentar entrar , no pudieron más y todos salieron despavoridos por la puerta , los vecinos también salieron corriendo de la comarca a refugiarse en la iglesia del parque central , tuvo que ir el Padre a intentar calmarlos a todos y armado con agua bendita y una figura del niño Jesús partió a donde ocurrieron los hechos .
Casi al amanecer volvió , se le veía agotado y consternado , detrás de él venían unas ancianas que apenas podían mantenerse en pie . – Me las encontré afuera de sus casas , ellas les contarán – exclamó y así entró a refugiarse en la iglesia .
Cuando la multitud comenzó a preguntarles qué había pasado la noche anterior no supieron cómo responderles , hasta que la más longeva de todas pasó al frente y narró la siguiente historia :
Mucho tiempo antes de que siquiera el suelo tuviera pavimento , más allá de la quebrada había una pequeña población que vivía en casuchas hechas con madera y barro , las mujeres que allí residían habían adoptado la costumbre de al quedar embarazadas ahogar a sus hijos recién nacidos en la quebrada para después comerlos , de este modo tenían carne fresca para cocinar . Esto duró un tiempo hasta que los campesinos de la zona se empezaron a alarmar porque escuchaban a muchos bebés llorando y de cuando en cuando encontraban pequeños huesos río abajo . Cuando fueron armados a revisar qué era lo que había allá se quedaron sin palabras , muchos cráneos de infantes colocados en las ramas y muñecos de trapo ensangrentados arrojados entre la hierba , llevados por la ira , los campesinos quemaron a la población viva y salvaron a los pequeños que recién esperaban su hora para morir .
– Yo fui una de las niñas que salvaron – concluyó la anciana .
En ese momento el padre salió con una jarra llena de agua bendita y ostias , esparció el agua entre la gente y bautizó a los niños que aún no habían recibido el sacramento y luego le dio la ostia a los adultos . De este modo todos pudieron volver a sus casas , aun intranquilos , pero nunca más volvieron a escuchar los lamentos de los menores .