Pensador April 2025 | Page 56

Desde la década de 2000 existían planes para mitigar el impacto de las inundaciones en la región, pero nunca se llevaron a cabo. En lugar de ello, el mundo quedó conmocionado por los trágicos eventos de Valencia. Mientras que algunos valencianos luchaban por sus vidas, familias, hogares y sustentos, pronto estalló la indignación pública entre el resto de la población. Observando con seguridad desde la barrera, pero sintiendo las reverberaciones de las inundaciones, empezaron a cuestionar la respuesta del Estado, la desinformación que empañó la cobertura de las noticias y el fracaso de la responsabilidad gubernamental en uno de los ejemplos más destacados de desastres( in) naturales provocados por el cambio climático. La devastación Aunque al principio el impacto de las inundaciones pareció un desastre ineludible, la retrospectiva revela que se podrían haber salvado vidas con una mejor planificación y una actuación a tiempo. A medida que se intensificaba la DANA, la AEMET( la Agencia Estatal de Meteorología) vigilaba la acumulación, con avisos que empezaron ya como el 23 de octubre. Pese a que estas alertas comenzaron una semana antes de las inundaciones, y aumentaron en severidad durante los días siguientes, las voces de los expertos fueron desoídas. De hecho, no se tomaron medidas suficientes para prepararse ante el riesgo que suponía, y los responsables de enviar los avisos no se dieron cuenta de la gravedad de la situación a principios de la semana. No obstante, como ya se ha demostrado anteriormente durante otras catástrofes naturales, las alertas meteorológicas de esta magnitud deben conducir a la preparación para el peor de los casos. Desgraciadamente, esto no fue lo que ocurrió. Por el contrario, el Gobierno valenciano hizo caso omiso la alerta roja que emitió la AEMET alrededor de las 7:30 de la mañana del 28 de octubre. No fue hasta once horas más tarde, cuando las riberas ya se habían desbordado del barranco de Poyo por municipios como Chiva, Torrent, Picanya, Paiporta, Massanassa y Catarroja, el gobierno regional de Valencia de Carlos Mazón había enviado el aviso por móvil SMS para aconsejar a la gente que se quedara en casa. Esta reacción fue demasiado lenta y, con muchas víctimas atrapadas por la crecida de las aguas mientras viajaban o buscaban refugio, costó más 46 vidas en este trágico suceso.