descentralizada se puede atribuir a la Constitución de 1978 ya que, tras el fin de la dictadura de Franco( 1939-75), el país pretendía equilibrar la autonomía regional con la unidad nacional. En teoría, el sistema fue diseñado para asegurar la unidad del Estado español y, al mismo tiempo, respetar las distintas identidades culturales, lingüísticas e históricas de sus regiones. Sin embargo, en la práctica, la legislación no pudo atenuar las tensiones y diferencias territoriales.
Para muchos, la división es más evidente en Cataluña. Al haber estado en el centro de uno de los debates políticos más polémicos del siglo XXI en España, en los municipios catalanes se ha despertado el interés en los movimientos independentistas. Ya sea que esto se remonta al final de la era franquista o,
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como otros opinan, durante la crisis financiera de 2017-19, es innegable que ha habido un mayor deseo de autonomía. Celebración simbólica de los referendos de independencia entre 2009 y 2011, y unas elecciones anticipadas en 2012 que condujeron a la primera mayoría independentista que había visto el Parlamento catalán, la independencia se posicionó en el centro de la agenda de Cataluña. Además de la reciente " turistafobia " en Barcelona y las protestas a favor de la independencia, parece que la tolerancia siempre termina en intolerancia.
No obstante, si bien la Constitución de 1978 pretendía dar una mayor autonomía a las comunidades dentro de España, también afirma explícitamente la unidad del país.
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