A pesar de todo, permanecen las actuaciones destacadas. De hecho, una pareja de hijos-paralelos, parecidos y nacidos de sus respectivos patriarcas- comunica mejor un tema central gracias a los gestos faciales: el descubrimiento de la insignificancia personal. El coronel Aureliano, retratado por Claudio Cataño, recrea la increíble cara de un daguerrotipo perdido y Henoch Tuerta, como Juan Preciado, encarna el rostro de otro hombre que acaba de darse cuenta de que no es su historia misma. El esfuerzo extraordinario, de " humanizar " a estos personajes de las páginas, se debe aplaudir.
Lo máximo que cualquiera podría suponer es que esos proyectos de pasión sepan las especificidades de sus medios y cómo hacer funcionar los vehículos literarios en lugar de los " cinemáticos ".
Claudio Catano frente al pelotón y cámara también: Foto por Pablo Arellano- © Netflix https:// www. elespectador. com / entretenimiento / cine-y-tv / cien-anos-de-soledad-detras-de-camaras-asi-fue-el-proceso-creativo-de-la-serie-de-netflix /
En la actualidad, por descontado, queda sólo un puñado de libros que eviten el tratamiento cinematográfico: Blood Meridian continúa atormentando a " superhinchas " de Cormac McCarthy, incluido El guardián entre el centeno, que desafía la comprensión, del mismo modo que los hombrecitos adolescentes a
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