Pensador April 2025 | страница 27

© Izzy McIntyre
Una de las principales críticas sobre la feria tiene que ver con las corridas de toros y los derechos de los animales. La práctica se ha enfrentado a una creciente oposición internacional, debido a la preocupación por la crueldad con los animales y el bienestar de los toros en lo que se considera una tradición bárbara y anticuada. Pese a ello, la feria atrae a grandes multitudes a la Plaza de Toros como parte del festejo. Además, el uso de caballos tirando de carruajes en los desfiles es objeto de acalorados debates. El año pasado, un caballo murió el primer día de la feria debido a un ataque al corazón por el calor que hacía. En cualquier caso, los derechos de los animales están sujetos al valor del entretenimiento y a convenciones establecidas desde hace mucho tiempo. En segundo lugar, la feria refuerza sin duda los roles tradicionales de género. Por ejemplo, se espera que las mujeres lleven trajes de flamenca extravagantes, tacones altos, así como un peinado y maquillaje impecables. Hay quien dice que esta tradición perpetúa nociones manidas de feminidad e incluso una cultura de sexismo y exclusión, dado que el papel de los hombres tradicionalmente se centra en torear, beber, fumar y montar a caballo. Esta dicotomía no refleja las ideas modernas de igualdad de género, sino que más bien celebra una tradición menos bienvenida de comportamientos y jerarquías de género. En los últimos años, también ha surgido la preocupación por el medio ambiente. El consumo masivo de platos, cubiertos y vasos de plástico de un solo uso genera gran cantidad de residuos y basura en la zona. Además, la construcción temporal de casetas no es una práctica sostenible, como tampoco lo es el turismo asociado a la feria. De hecho, los activistas reclaman alternativas más ecológicas para reducir las emisiones de carbono y aumentar la sostenibilidad
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