Pensador April 2025 | Seite 21

Durante mi año en el extranjero, viví situaciones en las que cuestioné mi identidad. Me sentí como un árbol tambaleándose en medio de un viento feroz. Sin embargo, no caí. Mis raíces, al igual que las de los cuadros de Kahlo, me sostuvieron. ¿ Y cuáles son mis raíces? Son las prácticas, rituales y costumbres de mi religión, las recetas que aprendí de mi bisabuela, las bendiciones que repito como mantras por las mañanas. Son mi cabello negro como el cielo nocturno, las canciones que escucho en la lengua de mi infancia y las facciones que conectan mi rostro con las de mis antepasados. Son la historia viva de mi pueblo que se extiende hasta el presente. Otra obra profundamente significativa es La frontera entre México y los Estados Unidos( 1932). En este cuadro, Kahlo se representa a sí misma entre dos mundos: el de su tierra natal, México, y el de los Estados Unidos, donde vivió durante un tiempo con su esposo, Diego Rivera. En el lado mexicano, vemos flores de colores vivos, raíces profundas y símbolos de la cultura indígena. En contraste, el lado estadounidense aparece dominado por fábricas, cables y tecnología, una representación fría y desconectada. Las raíces en el lado mexicano destacan no solo la conexión de Kahlo con su patria, sino también su rechazo a la deshumanización que percibía en la modernidad industrial.
Este cuadro me habla de mi
. propia experiencia como alguien que se ha sentido dividida entre culturas. A veces, como Kahlo en La frontera, siento que estoy situada entre dos mundos, tratando de mantenerme fiel a mis raíces mientras navego por nuevas realidades. Sin embargo, el mensaje de la obra es claro: nuestras raíces siempre estarán con nosotros, proporcionándonos estabilidad incluso en los momentos de incertidumbre.
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© IG: fridakahlo