Paseando por las ciudades imaginarias | Page 5

25. 7. 1842 – Olomouc
Finalmente llegó el momento que esperaba. Todo está hecho, todo está listo y sólo puedo esperar y esperar. Estoy muy nervioso- nervioso casi histérico. Lo siento por cualquier persona que tenga que quedarse conmigo en los últimos días más de dos minutos. Espero y esperaré. Voy a ser paciente. Pero es muy, muy difícil.
30 / 7 / 1842- Olomouc
A pesar de que asumí un compromiso, no puedo moverme de mi habitación. Me paso todos los días sentado y justo cuando no escribo mi diario, sólo observo atentamente la probeta y con esperanza en los ojos, miro a través del cristal transparente de lo que formará posiblemente mi futuro. Casi no como, ni recuerdo cuando eché mano al peine y de ir a dormir tampoco me acuerdo mucho. Mis ojos están rojos y queman como si alguien vertiera sal o lanzase arena a ellos. Cuando pestañeo, tengo razones para sospechar que alguien, en los breves momentos de mi falta de atención, pega en la parte inferior de los párpados papel de lija. Es casi increíble lo que la espera puede hacer con una persona, cuando el tiempo de ese momento tan esperado se arrastra lentamente( casi se aproxima a la velocidad de las especies más lentas del género de los caracoles de tierra) se acerca y todavía no, no llega. Pero voy a esperar!
5 / 8 / 1842 – Olomouc
Todavía nada. Durante semanas no me he alejado de la probeta- a pesar de que hace muy buen tiempo y el sol está brillando – el verano comienza lentamente y yo sólo en espera observo por el vidrio claro algo que se asemeja remotamente a baba en la acera enfrente de una posada dudosa. Poco a poco, empezo a perder la esperanza. ¿ Qué pasa si mis deliberaciones apuntan incorrectas? Tengo miedo y mi acuario experimental sigue siendo desolador y vacío. Estoy triste. Tal vez lo lograré, pero mucha esperanza no me queda...