Este yacimiento se asienta en una especie de terraza que domina la ciudad, en las inmediaciones de la “quebrada de Rumipamba”. Por analogía con el caso del cercano yacimiento La Florida, al parecer, este tipo de planicies pequeñas y elevadas era privilegiado dentro. del patrón de asentamiento de las culturas precolombinas que habitaron la actual ciudad de Quito, tomando en cuenta desde luego la presencia de la ahora inexistente laguna de Iñaquito, que se extendía en ese entonces entre la moderna avenida Mariana de Jesús y la zona de Cotocollao