La (otra) Bea Desconocida
PaCO | Exposiciones | 42
S&J, de la Calle La Cestilla 3: un sorprendente ejemplo de
rehabilitación arquitectónica de toque vintage y materiales
vistos, que alberga el estudio del artista y arquitecto Carlos
Junco Almodóvar. En diciembre, exposición abierta
Cuando uno viaja a otra
ciudad, su curiosidad se
agudiza y no tiene reparos
singular para preguntar,
pasear y admirar. Y así
ocurre aquí: un buen nú-
mero de turistas que vi-
sitan Palencia se sienten
atraídos por el
S&J de la calle La Ces-
tilla (Cuatro Cantones),
que alberga el estudio
de interiorismo Siang .
La puerta está abierta, así
que sencillamente entran,
preguntan y disfrutan.
Sin embargo, pocos
palentinos se han atrevi-
do a cruzar este umbral,
quizás pensando que se
trata de una propiedad no
visitable. Pero este blo-
que, rehabilitado hace no
mucho tiempo por el ar-
quitecto y artista palentino
Carlos Junco Almodó-
var (Palencia, 1958), se
puede recorrer de arriba
abajo. Entre otras depen-
dencias, alberga la galería
privada de arte de Junco,
con obras de gran for-
mato en óleo sobre lien-
zo o tabla llenas de co-
lor, frescura y emoción,
dentro del estilo artístico
que denomina «expresio-
nismo personal».
Este mes de diciembre
se abrirá (aún más) al pú-
La Crónica
blico en una exposición
del jueves 12 al sábado
4 de enero, en horario
de 12:00 a 14:00 y de
18:00 a 20:00 h.
acompañados por su
Isabel Calvo,
esposa de Carlos Junco
y segunda mitad de este
sueño, que le ha dado
-
cio emblemático del cen-
tro. Si ya vale la pena dar
una vuelta por Siang, re-
ferencia en nuestra tierra
en decoración e interioris-
mo, conocer el conjunto
de cuatro plantas es una
delicia, pues en él está
también el estudio de ar-
quitectura de Carlos Jun-
co, dos grandes salas de
exposición y un espacio
showroom estructurado
bajocubierta para alber-
gar eventos y actividades
de sendas empresas.
Junco, famoso por haber
rehabilitado más de una
Calle Mayor y sus entor-
nos, ha sabido conjugar
aquí el buen gusto con
el respeto al patrimonio y
a la historia de la ciudad,
que pervive en sus muros
y fachadas.
Construido en torno al
año 1920, estaba a pun-
to de venirse abajo. «Se
depresión económica, y
eso se notaba en los ma-
teriales», indica señalando
los techos de madera,
reforzados ahora con pi-
lares y vigas metálicas,
que se afanaron en dejar
al descubierto para que
los propios materiales ha-
blaran de la casa. Aunque
sin perder, eso sí, la lige-
reza y elegancia marca de
en sus paredes y techos
blancos y en la cuidada
iluminación.
El colorido de su obra
pictórica destaca sobre
los elementos constructi-
vos cautivando la mirada
del visitante. «Es curioso»,
cuenta Isabel: «hemos lle-
gado a recibir encargos
de cuadros de personas
que visitaron la ciudad,
-
cio y se enamoraron de
una obra en concreto».
Obras que se caracterizan
por su color, su fuerza y
sus trazos viscerales, con
-
nismo del desnudo.
Y es que sus cuadros
hablan con claridad en
este entorno. Porque todo
el conjunto es, en suma,
una obra de arte que me-
rece la pena conocer.