PaCO Magazine 032 - Octubre 2019 Paco_Octubre_032_2019 | Page 42
Cógete un plato
y viaja por Palencia
Menestra, Hotel Castilla Vieja. Foto: Juanpa Ausín
miel o unas morcillas de Villada.
Pues ya están los entrantes. ¡Que
aproveche!
Con Naide Nóbrega
Hoy os invito a viajar conmigo por
Palencia. Pero no en coche. Ni en
autobús. Será un viaje de muchísi-
mos sabores y olores, y una pinta
que ni os cuento. No os voy a en-
señar nada que no conozcáis, pero
juntos haremos un gran homenaje
a la cocina palentina. La cosa es
que es posible, estemos donde es-
temos, viajar por toda la provincia
frente a una buena mesa.
Podemos arrancar con un fe-
nomenal queso curado de oveja
churra. ¡Cómo sabe, cómo huele!
Hay que reconocerlo: el queso de
nuestra Palencia es otra cosa. Si
eres más carnívoro a lo mejor te
hace falta una cecina de Villarra-
Para los que prefieren ir directos
al primero, propongo un platazo
de lentejas pardinas de Tierra de
Campos o unas alubias de Salda-
ña. Ahora que ya se aproximan las
bajas temperaturas, ¡que vengan
los guisos!
¿Y la menestra palentina? Un
plato tan bien hecho lo comas en
un restaurante o en la casa de al-
guien. Tengo la impresión de que
su receta es una verdadera heren-
cia que se pasa de generación en
generación por aquí. Algo como:
“ha llegado la hora, hijo mío: ¡toma
la receta de la menestra!”
Podemos continuar el viaje con
un jugoso chuletón de carne de
Cervera acompañado de patatas
de La Ojeda, que no tienen nada
de coadyuvantes y son muy ricas
para cualquier receta. ¿Qué decir,
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por ejemplo, de las patatas a la
importancia? Jo, ¡qué importancia
tienen! ¿Y un lechazo churro con
pimientos de Torquemada? Si el
bicho es tan grande como tu ham-
bre y no entra en tu horno, no te
preocupes, llévaselo al panadero
de Villalumbroso. Te lo cocinará de
maravilla.
Sería pecado comer todo eso
con la boca seca teniendo bue-
nos vinos palentinos disponibles.
Aprovecha tu ida a Torquemada y
tráete contigo unas botellas ‘made
in Cerrato’ o te las buscas en la
vecina Palenzuela (donde, además
de sus caldos exquisitos, las cebo-
llas saben a gloria) o algunas de la
denominación de origen Cigales,
de la zona de Dueñas. Si no eres
de vino, no pasa nada. Encontra-
rás cerveza artesana de primera en
Becerril.
Por cierto, no nos olvidemos del
pan. Pero nada de coger el primer
congelado del súper, por favor. Pa-
lencia tiene pan de verdad y trigo
de alta calidad. Por algo nos llaman
el granero de España. Un candeal,
por ejemplo, caerá fenomenal para
nuestro viaje. Y si sobran migas
sobre la mesa, ya sabéis: una deli-
ciosa sopa de ajo.
De postre, herraduras de las
monjas dominicas, tocinillo de Vi-
lloldo, un brazo de San Lorenzo de
Osorno o estos Socorritos que te
echan un lazo, efectivamente. Otra
gran opción es un arroz con leche,
pero con leche de La Trapa, ¿eh?
Que también garantizará los mejo-
res chocolates para el momento
del orujo de Lantadilla o de Bece-
rril con aquel café.
¿Y el café? Ah… perdonad, ami-
gos míos, pero brasileño será. Por-
que éste es otro viaje al cual tam-
bién os invito yo.