PaCO Magazine 032 - Octubre 2019 Paco_Octubre_032_2019 | Page 10
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‘‘Iglesia Alta’’
Los primeros asentamientos do-
cumentados en esta orilla de la
Laguna de la Nava (más extensa
que la que conocemos hoy) datan de los si-
glos IX-X, durante la Reconquista. Su primer
topónimo Aecclesiam Altam (iglesia alta) de-
rivó a Grijota. ¿No le encuentras explicación?
De la voz latina Aecclesia (a su vez enraizada
en el griego) deriva iglesia, pero también egri-
ja o igreja (usada en portugés), mientras que
alta derivó a ota. Iglesia Alta, en referencia
al primitivo templo sobre el que se edificaría
la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles.
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Fuente: GUTIÉRREZ APARICIO, Julián: Grijota: pueblo con historia. Imp. Lifer, 2004.
El Mar de Campos
Hoy en día pensamos en espigas cuando oímos
hablar del ‘‘Mar de Campos’’, pero lo cierto es que
este mar era realmente acuático, hasta el punto de
que Francisco Vighi habló en un poema de «los marinos de
Grijota». Antes de su desecación en el siglo XX, la Laguna
de la Nava llegaba a superar las 5.000 hectáreas en épocas
lluviosas, siendo uno de los humedales más importantes de
la Península. La salubridad de ‘‘Las Cinco Villas’’ de la Lagu-
na (Grijota, Villaumbrales, Becerril de Campos, Villamartín de
Campos y Mazariegos) fue uno de los argumentos esgrimidos
a favor de la desecación, por «los efectos de las fiebres que
en ciertas ocasiones ven mermado su vecindario», según es-
cribió Becerro de Bengoa.
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Del Canal, el pan
Hasta nuestros días ha llega-
do la fama del pan de Grijota,
pero el mérito fue tanto de la
sabiduría de sus panaderos (y especial-
mente panaderas, por cierto) como del
Canal de Castilla. Gracias a esta gran
obra de ingeniería se asentó en el pue-
blo la industria harinera, con decenas de
molinos y fábricas de harina a los que
siguieron los denominados «hornos de
pan-cocer». En Grijota podemos admi-
rar, por cierto, la doble esclusa 28-29 y
la triple esclusa 25-26-27 de El Serrón.