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Con Naide Nóbrega
Hace algunos días tuve la opor-
tunidad de subir a la Montaña
Palentina con la familia para dis-
frutar de un paseo único, como
es el de la Cueva de los Fran-
ceses, en Revilla de Pomar. Su
grandiosidad y principalmente la
forma en que está preservada y
actualmente preparada para el
turismo es impresionante.
Adentrarse aquí en las profun-
didades de la Tierra es como to-
car su corazón latiendo. Mirar de
cerquita las estalagmitas, esta-
lactitas y aquellas columnas que
han tardado millones de años en
formarse convirtiéndose en ver-
daderas obras de arte, nos da la
sensación real de que todo en la
vida es posible con el paso del
tiempo. La preciosa iluminación
valoriza lo que es el patrimonio
natural.
Los corredores ofrecen todo el
confort, incluso para personas
con poca movilidad (en nues-
tro grupo había un señor de 90
años que caminó con nosotros
los cerca de 500 metros encan-
tado de la vida), la visita guiada
es instructiva y muy divertida, o
sea: la Cueva de los Franceses
es algo que necesita ser visto y
repetido. Incluso si ya la conocéis
pero no estuvisteis allí después
de la gran reforma, por favor, vol-
ved pronto porque se lo merece.
Nada que ver con la visita que
se hacía antaño, con el acceso
por cuerdas o por una sencilla
escalera en un agujero que en
aquel entonces era la única po-
Una de las cosas más divertidas que podemos hacer en San Pedro Cultural es tumbarnos
en el suelo para admirar mejor su ‘firmamento’. Foto: Facebook San Pedro Cultural
sibilidad de acceso. Pero acor-
daos de llamar antes, porque las
plazas son limitadas.
Después de la Cueva -y apro-
vechando uno de estos días pri-
maverales que llegan a los 20°
con sol intenso- estuvimos en la
zona más alta del Páramo de la
Lora y, desde sus imponentes
1.137 metros de altura, disfru-
tamos de las espectaculares
vistas del Mirador de Valcaba-
do. Valles, montañas y bosques
que, especialmente en estas
épocas, están preciosos. La in-
mensidad palentina.
Siguiendo la ruta del día, hici-
mos un picnic -el primero de la
temporada
primavera/verano
2020- con la oportunidad de
disfrutar algo de senderismo y
apreciar lo que son la fauna y
flora de la montaña en este mo-
mento de despertares intensos
de las flores. Sugiero que apro-
vechéis el deshielo de la tempo-
rada para contemplar la belleza
de la cascada de Covalagua en
todo su esplendor.
Fijo que ya leísteis algo sobre
la Cueva aquí en PaCO. Incluso,
hace dos meses, en una men-
ción rápida en esta misma co-
lumna. Pero es que cada paseo
que hago -y son muchísimos-
por la provincia me acuerdo de
vosotros. Y éste no fue diferente.
Siempre que veo cosas así me
entran unas ganas gigantes de
contaros todo.
Y no os voy a ocultar un poqui-
to de mi revuelta por saber que
muchos palentinos todavía no
conocen sus patrimonios más
preciosos. En cierto modo, no
se conocen a sí mismos. Admi-
rar el patrimonio es una forma de
mirarse al espejo. Ver lo que eres
y lo que tienes en manos. Miré-
monos. Si es posible, juntos.