PaCO 037 - Marzo 2020 PaCO 037 - Marzo 2020web | Page 31

PaCO Tiene Invitado: PaCO | Libros | 31 Un paseo por el Universo de José Luis Cuerda Luis Carbajal | Relato | Esprosados Esto pasó una vez en el año 3556... Nací en un pueblo de la Luna que se llamaba Kalma. Cuando nací ya tenía doce hermanos, cada uno con el mismo nombre. Mi madre no tenía imaginación y nos llamó a todos igual: Hijo. Después nosotros nos íbamos ponien- do nombre, cada uno el que le dio la gana. Yo quise que me llamaran Luca. Según nos hacíamos mayores, nos iban repartiendo por los distintos planetas a buscarnos la vida. Mi madre paría sin parar y conocí a otros hermanos de los que apenas tengo recuerdo. Yo tardé doce años en cum- plir los doce . Me enviaron a Venus. Venus era muy bonito, había mucha vida, más que en la Luna, dónde va a parar. Era un caos, el sol salía por donde le daba la gana y estaba todo manga por hombro, pero la gente se divertía mucho. Lo que más me gustaba eran dos cosas que no teníamos en la Luna, los tranvías y los cines. Busqué trabajo y me coloqué en una sala de cine. Fui a vivir con la señora que lo regenta- ba, Doña Úrsula. Vivía con un mono que se llamaba Clark y con su oveja Escarlata. Descu- brí la magia del cine. Veía todo lo que llegaba, películas de todos los planetas: las mejo- res eran las de Marte, las de Venus eran bastante malas. Nunca pisé una escuela, el cine me lo enseñó todo. Un día llegó una película extranjera que se titulaba Amanece que no es poco . No entendí nada pero me gustó mucho. Ahí vi por primera vez a un negro, en Luna no había de eso. La vi- mos juntos Escarlata y yo. Con ella descubrí el amor. Quién puede resistirse a esos ojazos. Lo mío con Escarlata no podía durar. Teníamos gustos diferentes. A ella le gustaba Faulkner y a mí Dostoievski. Además era muy callada, siempre contestaba con monosílabos y esa manía de mascar chicle continuamen- te me molestaba mucho. Y creo que me la pegaba con el mono. Esperé a que se hiciera mayor de edad para romper con ella. Pedí un año sabático y dejé ese cine donde había aprendido lo suficiente para labrarme un porvenir. Quería viajar a la Tierra para conocer los lugares míticos de las pe- lículas, como el Oeste Ame- ricano, el Imperio Romano o grandes urbes como Albacete. Cuando me despedí de Doña Úrsula me dijo que tuviera cuidado con el libre albedrío. Viajé a la Tierra. Aterricé cerca de Londres, un pequeño pueblo de ambiente castella- no. Al llegar tuve que hacerme contingente para pasar la aduana y renegar de Dostoie- vski porque allí es verdadera devoción lo que había por Faulkner. En la terminal vi un grupo de ovejas que iban a Marte en un viaje organizado. Una de ellas, la más guapa, me recordó a Escarlata. Me puso ojitos y… no me pude resistir. El libre albedrío. Luis Carbajal. Escritor aficionado, ha publicado en la revista del Colegio de Médicos de Palencia y ha participado en el taller de escritura creativa de la UPP.