PaCO 031 - SEPTIEMBRE 2019 PaCO 031 - SEPTIEMBRE 2019 | Page 26
Los Torreznos:
¿Qué es la cultura?
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EL DÚO DE ARTISTAS INTERPRETARÁ EN MONZÓN UNA DE SUS ACCIONES MÁS
DESTACADAS CON MOTIVO DE LA CLAUSURA DE LA EXPOSICIÓN ‘PICNIC’
Por Javier Rodríguez Casado
Veinte años han pasado desde que
Rafael Lamata y Jaime Vallaure de-
cidieron formar Los Torreznos, un
nombre que hoy por hoy es un refe-
rente de la performance en nuestro
país –forma de arte que desarrollan
con un estilo muy característico, con
el cual llegaron a representar a Espa-
ña en la Bienal de Venecia de 2007,
la cita artística más importante a nivel
internacional.
La
exposición
inaugural
de
Nexo990, el espacio que acogerá una
programación estable de propuestas
artísticas contemporáneas en Mon-
zón de Campos, ha aglutinado obras
en formatos muy diversos, que ahora
se amplían con la performance que
este dúo realizará el 7 de septiembre.
Hablamos con Rafael Lamata,
quien también participa en ‘Picnic’ a
título individual con una serie de pintu-
ras, sobre su trabajo como integrante
de Los Torreznos.
En vuestras acciones os pre-
guntáis sobre lo humano o sobre
el mundo, lo ponéis a prueba y os
ponéis a prueba porque eso os
afecta a vosotros también
Sí. Los trabajos de Los Torreznos
trabajan con materiales muy básicos,
cotidianos y accesibles a cualquiera.
Pero por el tratamiento, la energía o
el tono se van convirtiendo en cosas
que ponen en cuestión nuestra propia
forma de vida.
Trabajamos temas muy generales,
como la cultura, el dinero o la me-
moria, tan abiertos que dan pie a lo
que quieras. Cualquiera puede opinar
sobre ellos o entenderlos, y a noso-
tros nos da una libertad máxima para
jugar como nos apetezca.
¿Puede haber comodidad en el
arte de acción?
Nosotros siempre
hemos sido muy crí-
ticos con el arte de
acción a pesar de
que formamos parte
de él. A la par que
nos hemos enriquecido con todo ello,
hemos visto que el terreno de la per-
formance se hace muy tópico, repe-
titivo; hay muchos lugares comunes.
Un territorio que debería ser de pura
experimentación se convierte en algo
codificado.
Por ser autocrítico, nosotros, en
esta trayectoria de veinte años, de
alguna manera también nos hemos
acomodado o hemos generado un
lenguaje propio, ciertos criterios de
construcción de nuestras piezas que,
evidentemente, nos resultan cómo-
dos. Siempre intentamos que haya
elementos que nos pongan a prueba
y pensar sobre las cosas de manera
distinta, pero también hay que reco-
nocer que tenemos herramientas que
nos son muy fáciles de manejar en el
momento. Creo que nosotros, dentro
del ámbito de la performance siem-
pre nos hemos colocado en un lugar
muy fronterizo, donde nos identifican
más con el teatro contemporáneo
porque repetimos nuestras piezas.
Creo que ahí nos hemos salido un
poco de la idea de performance.
En esta ocasión, traéis a Mon-
zón vuestra pieza La cultura
Es un trabajo que tiene más de diez
años. Es el primero que hicimos que
duraba una hora, y juega mucho con
el lenguaje, con lo que se podría lla-
mar poesía fonética, pero a la vez se
mezcla con un comentario de clown
o histriónico, digamos. No deja de
ser una análisis de la cultura desde
el punto de vista de los que hacen la
cultura. Es un trabajo divertido, que
hemos hecho en lugares muy dife-
rentes.
¿Qué se le podría decir para
atraer a quien que no os haya vis-
to en acción? Al principio pensé
en un titular tipo «Torreznada en el
matadero de Monzón»
(Ríe.) La verdad es que nuestra re-
lación con los torreznos de verdad,
los de comer, no es que sea muy
especial. Los conocemos a fondo y
nos gustan, pero como cualquier otro
alimento.
Yo creo que este tipo de espacios
como Nexo990, o las experiencias
que se están trabajando desde Né-
xodos en espacios rurales, juegan
un poco en esta misma tesitura:
¿cómo explicas estas propuestas a
cualquiera que no esté vinculado al
arte contemporáneo? Hay asideros,
agarraderas, y en ese sentido, el
tema del humor, sin ser humoristas,
siempre nos ha servido mucho como
herramienta de acercamiento a todo
tipo de públicos. Hemos hecho obras
donde se mezcla todo tipo de pú-
blico, y a veces funciona y otras no
tanto: hay gente que se va porque
no son narrativas convencionales. Se
podría decir que la clave está en atre-
verse a reírse de uno mismo o de los
propios que vamos a hacer eso ahí. El
humor como consecuencia de ver lo
patético de nuestros roles, de nues-
tras repeticiones, de nuestros tópicos
o formas de entender las cosas.