Por eso digo que Dios no se agrada de que suframos hambre. No, nuestro ayuno en sí no es algo que Dios disfruta. Es la actitud de reconocer cuanto necesitas a Dios, es el anhelo de sentir su presencia en tu alma, eso es lo que Dios disfruta, porque Él siempre está esperando alguna respuesta de tu corazón al amor tan grande que siente por ti:“ Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”( Apocalipsis 3:20). Pero Dios no espera nuestra respuesta cruzado de brazos, sino que,“ de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”( Romanos 8:26).
Así que, a fin de cuentas, es Dios quien nos inspira a orar para que lo dejemos entrar … bueno, de hecho, ya está allí( adentro) pero muchas veces( en nuestra mente) lo dejamos fuera, no lo escuchamos. Por eso Dios puso a nuestra disposición el recurso del ayuno para que nos acerquemos a Él, para que oigas su voz, para que abras la puerta, para que Él entre a ti, ¡ para que cene contigo y tú con Él! ¡ Allí radica el deleite del ayuno! ¡ Estar cerca de Dios!
Y como Dios anhela tanto cenar contigo y que cenes con Él, Él llama a tu puerta y, si no lo oyes, su Espíritu gime dentro de ti(“ con gemidos indecibles”). Y es posible que Dios, en su anhelo porque lo escuches, permita que algún problema grave o alguna aflicción te sacuda, te desconcierte y ponga tu vida al revés … y entonces hagas una pausa, y vuelvas tus ojos hacia quien tanto te ama … y entonces ayunarás.
“ Aflíjanse, laméntense y lloren. Que su risa se convierta en lamento y su gozo en tristeza. Humíllense en la presencia del Señor …”( Santiago 4:9- 10) Pero ¿ por qué quiere Dios vernos tristes? ¡ NO! ¡ Lo que Él quiere es lo que viene después!“ y El los exaltará”. Como ya leímos, Dios dice:“ cenaré con él y él conmigo”. ¿ Qué mayor gloria que cenar con el Rey de todo el universo? Es el deleite del ayuno.
Pero ¿ qué va a cenar Cristo contigo? Obviamente no se refiere a lo físico sino a lo espiritual.“ Mientras tanto, los discípulos le rogaban:‘ Maestro, come.’ Pero Él les dijo:‘ Yo tengo para comer una comida que ustedes no saben.’ Entonces los discípulos se decían entre sí:‘¿ Le habrá traído alguien de comer?’ Jesús les dijo:‘ Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra.’”( Juan 4:31-34)
Los creyentes cristianos acostumbramos orar“ hágase tu voluntad”. Bueno, si realmente lo deseamos entonces anhelaremos conocer su voluntad. Y el conocer a Dios, el conocer su voluntad para nuestras vidas y aceptarla de corazón, es algo que llenará nuestra hambre y sed de Dios. Pero necesitas sentir esa hambre y esa sed de Dios; y es como un fuego que existe dentro de ti el cual puede ser grande o puede ser pequeño.
Es curioso reflexionar en que el Espíritu Santo dentro de ti es un fuego que tú puedes ya sea apagar o avivar, pero Dios te exhorta a que NO lo apa-
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