Observatorio Laboral Egresados 2da Edición | Page 46

Este sueño tan brillantemente manifestado en las palabras de un niño, empezó a hacerse realidad para Armando González Materón al terminar su bachillerato en el año de 1960. El hecho que marcó esto fue su ingreso inmediato a la Universidad del Valle al terminar sus años de colegial. En ese entonces, no era el afamado profesional de la salud de hoy en día que es reconocido en todo el país, era sólo un joven con gran fortaleza y una innegable vocación hacia el área de la medicina. Todo esto lo guiaba a cumplir el sueño que se había trazado años antes en la infancia, esa época mágica de ideales, juegos, fantasías, anhelos y crecimiento personal. “¡Hace 53 años inicié mis estudios de medicina en la Universidad del Valle!”. La carismática mirada al frente y su permanente sonrisa revelan la satisfacción que siente al compartir esta historia que tanto manifiesta el amor que siente por su profesión. Hay que decir que hablar del tiempo transcurrido en esta profesión entre los años de la academia y la posterior vida laboral, refleja en el Dr. González un gusto que es de admirar para las nuevas generaciones que desean ser profesionales. “Siempre quise estudiar medicina. Realmente uno no sabe por qué, pero yo creo que las vocaciones no las determina el hacer o ver algo. En mi interior sólo me llamaba la atención la medicina de todas las carreras que existían”. El Dr. Armando González considera que el gusto por una vocación es algo interno, y no necesariamente debe ser una revelación producto de alguna experiencia específica. En su caso particular, desde niño, sintió claramente la necesidad de seguir su sueño y así logró ser la persona que es hoy en día. Buga a Cali “Vengo de un origen humilde, de una ciudad pequeña como Buga. En mi niñez e infancia no pude venir casi a Cali. De hecho mi origen no permitía muchas posibilidades siquiera de venir, salvo por el hecho de que una hermana vivía acá” La admisión al Programa Académico de Medicina y Cirugía en la Universidad del Valle cambió totalmente la 46 Universidad del Valle