Rodriguez – D’Agnillo – Cabrera - Zwenger
la gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre, se olvida de Dios.
Miro alrededor,
heridas que vienen, sospechas que van
y aquí estoy
pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma,
desarma y desangra.”
Hasta es posible leer una alusión al apoyo de ciertos sectores de la Iglesia a la dictadura.
Según esta canción, el tiempo es frágil (“un vidrio”), la vida se rompe, se quiebra como un
“vidrio,” la gente (las “almas”) debe “esconderse o apenas existir” y olvidarse de este
“dios”.
La educación en manos del control militar es inefectiva y fracasa, porque “no existe una
escuela que enseñe a vivir”. El yo poético dice “aquí estoy, pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma”.
Este juego de palabras oscila entre conceptos religiosos e intelectuales. García pareciera
querer decir que el católico que piensa deja de ser católico, por lo tanto, “desarma y
sangra”. Llama la atención la cercanía fonética de las palabras “desarmar” y “desalmar”.
Tal vez, “desarmar” se encuentra, para el enunciador, cerca de “desalmar” (quitar el alma,
que es la esencia de la religión católica) ya que la conexión entre Iglesia y dictadura era
poderosa, y ambas instituciones, Ejército e Iglesia, parecían “olvidarse del hombre y de
Dios”. Desarmar también significa quitar las “armas” (¿deshacerse del ejército?).
El “alma que piensa y por pensar no es alma / desarma y sangra” podría a la vez
interpretarse de la siguiente manera: el católico que “piensa” más allá de lo que cree por su
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