LOS ZAPATOS
No me gustan los zapatos con cordones,
zapatos de mañana, zapatos de noche,
de pile o de cuero, ¡qué más da!, lo importante es caminar;
de bota o de tacón, ¡qué más da!, lo importante es caminar
con un izquierdo y un derecho para estar bien centrado.
Sus zapatos de charol compen dalias en el aire.
Sólo veo desierto.
Carceleros de mis pies, ¡dadles libertad!
Altos o bajos todos sirven para lo mismo, caminar
en este mundo.
Nos eligen los zapatos exculpando el camino,
zapatos de madera que repiquetean y despiertan
conciencias dormidas.
Los míos son retales de desidia
que me llevan y me traen, que acumulo y no uso.
El pie descalzo suda menos.
No te vi, mas supe que eras tú por el toser de tus zapatos,
zapatos rojos, ¡qué ilusión!
unos zapatos rojos de brillante charol
que te pones y te dan un aire tan sofisticado.
Ponte esos zapatos de tacón infinitos,
de tacón de aguja rojos;
son las abarcas calzado de los pobres
y la comodidad da el equilibrio del son.
Los zapatos abren el camino
y sujetos a nuestros pies,
andan.