Noches Poéticas 00 Noches Poéticas 05 | Page 6

A las 23:00 el reloj se detiene.

He observado que a falta de un minuto, en ese su desenlace, el deseo se enerva en su cuota máxima. Las pupilas se dilatan, la boca saliva, las manos tiemblan y las feromonas se expanden jubilosas.

No sé muy bien por qué estás hundido en mi sofá de terciopelo verde, pero ahí estás.

Mendigo con los ojos tu boca, descifrando a duras penas el lenguaje de tu cuerpo; nunca fui valiente para esto, pero tú no lo sabes. En un acto casi heroico te pregunto si me dejarías besar tu paréntesis carnal. Tu sonrisa se gesta nerviosa, tus ojos se clavan en mi soledad mientras el minuto corre imparable.

La X y la S, me interrogan confundidas en tu lengua .Se han agotado veinte segundos y aún no has decidido la entrega.

Titubeas mientras mi reciente seguridad desea un sí vacío de peso pero lleno de deseo. Cruzo los dedos a escondidas, mientras entre tus manos, mis pies desnudos se consuelan con tu tacto. Los segundos se amontonan chocando entre sí, y yo, indefensa, espero la respuesta final con ese miedo al fracaso que dan todas las guerras.

Es entonces cuando escapa de tus labios un tímido y escurridizo sí, formando un eco que choca, abrupto, en todas mis cavidades. Corren los segundos perezosos entre el sí y el intercambio de fluidos, la pregunta brinca de nuevo, casi agónica, acróbata en mis labios.

En el último minuto para las 23 las lenguas se abrazan jugosas y lascivas despejando el porqué estás hundido en mi sofá de terciopelo verde.

Entre paréntesis

A Alberto M.O.