Noches Poéticas 00 Noches Poéticas 04 | Page 35

Lentamente abrió los hinchados párpados

y con esfuerzo se sentó en la cama,

observando a aquel hombre

doblado por los años.

Dormía como un cerdo.

Era difícil adivinar la hora,

pero se levantó

y, escogiendo del armario un abrigo,

corrió hacia la salida.

Estaba muy cansada

de esquivar los objetos contundentes

lanzados desde algún rincón oculto,

de un malvivir constante

en espacios glaciales,

del sabor tan amargo de las lágrimas

y de rozar la nada

para esconder sonrisas en los sueños.

Con un pañuelo negro

anudado a la nuca,

se cubría la frente,

quizás para ocultar la cicatriz

de alguna herida

o la marca infamante

de un hierro al rojo vivo.

Ahora corre por las aceras rotas

de una ciudad que duerme

su peor pesadilla.

Intenta evadirse,

olvidar por un momento

el dolor y sus nudos,

aquel vértigo

de simas hacia el fondo

de un espacio vacío.

Pero todavía siente la mano

sobre su cuello,

apretando el sudor contra las venas.

NUDOS EN EL PAÑUELO

Juan Campoy Navarro