No pudiste mirar el color de los ojos que tenía el enemigo,
cumplía con su oficio de defender la patria
-por eso le pagaban-.
Te mató sin mirarte a los ojos,
sin conocer tu nombre ni tus sueños,
te arrebato la vida de un solo golpe,
sin molestarse en calcular el alcance
de la puta pelota,
sin saber si alguna vez pudo tener que ver algo contigo.
Te mató porque era su trabajo
y tú estabas allí, Iñigo Cabacas, tal vez inoportuno,
celebrando el triunfo del Athletic
y ese milagro insólito que se llama amistad.
A ÍÑIGO CABACAS, IN MEMORIAN
El aficionado del Athletic Iñigo Cabacas falleció a consecuencia de la herida producida en su cabeza de un pelotazo lanzado por la Ertzaintza en unos incidentes que tuvieron lugar el pasado jueves tras el partido de Europa League entre el Athletic y el Schalke 04.
El Mundo. es Abril 2012
Katy Parra