Noches Poéticas 00 Noches Poéticas 04 | Page 25

Cuatrocientas y quince vueltas había dado el sol

desde la encarnación del verbo, ¡ay dolor!,

vástago de Teón de Alejandría, el sabio,

hija de los números

y la razón

y la filosofía.

En tu verbo la ciudad aprende,

en tus enseñanzas crece. Por el ágora en tu voz

a Ptolomeo se oye y acuden las estrellas a tu mano

rendidas

en la cita

con los astrolabios.

Impregnando está la plomiza densidad del odio la túnica de tus asesinos

y a los ojos asoma el veneno de la ira; su razón de la fe

es sal en el agua

de tu fe de la razón,

por tu belleza incendiados los corazones, seducidas

por tu juventud las voluntades, Hypatia, ¡ay, mujer de hermosura

en la ancha libertad del mundo

tan grande como tu grave sabiduría!

Qué religión te persigue y alcanza con la furia de la muerte,

qué hombres temen la dulce insumisión de las olas

en los arenales de tus playas y alcanzándote

dan muerte ignominiosa

desatando en tu cuerpo la impotencia

de su espíritu bastardo.

Mas, decidme, ¡cómo cabe asesinar el aroma de las ideas,

la claridad de sus ojos,

la luz de la inteligencia alzada

sobre vuestro corazón de esclavos!

Cuatrocientas y quince vueltas había dado el sol

desde la encarnación del verbo, ¡ay dolor!

El crimen ensombreció las calles de Alejandría.

Ni una más fue necesaria.

Julio G. Alonso

Hypatia de Alejandría