Sentada entre verdolagas
espero
en el patio de la casa
absorta por el color brillante
de las calas enanas
y el intenso olor a guayaba
Pensaba como todas las tardes-noches
en tu llegada, en tu silla imprescindible debajo del Cují
con esas marcas del tiempo que he dibujado en tu tronco recio.
La lluvia comienza a marcar territorio entre las nubes mas cercanas y la calle que baja por donde siempre apareces, con ese andar tan tuyo, tan de nadie mas
Me levanto despacio, hoy me siento despacio, voy a la cocina muy despacio tanto, que siento que he caminado mucho para llegar ahí… pero al volver la cabeza me asombro de estar apenas en la puerta del patio, abierta siempre de par en par.
Las estrellas se pasean por mi casa como si fuera de ellas, me hacen compañía, me dicen cosas, hacemos y deshacemos.
Luego al amanecer se van, algún lucero se queda conmigo, y entonces juntos, decidimos escribir en el block de florecitas ó en aquel de calaveras que dejó olvidado mi hija.
Y regreso al patio, despacio, muy despacio como queriendo sorprenderte entre las guayabas, el cuji y aquella cala que te mira de frente sin pudor.
La lluvia a cesado, la calle no se dibuja y la línea de tu tronco se ha disuelto en una gota de abril.
Titina Blanco